El Departamento de Estado de EE.UU. comunicó este viernes 23 de octubre que disminuirá el número de empleados en sus misiones de Jordania, Líbano, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

El anuncio se basa en un memorando interno presentado por el director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, quien advirtió que Irán ha "redoblado sustancialmente sus esfuerzos para atacar a personal de Estados Unidos" y que los planes de ataque ya están en etapas avanzadas tanto en la región como en otros países.

A pesar de la reducción, las sedes diplomáticas permanecerán operativas y el personal no está obligado a abandonar sus puestos.

Motivo del recorte

El recorte responde a información de inteligencia que señala una escalada de amenazas provenientes de Irán y de los rebeldes hutíes yemeníes, respaldados por Teherán. Los hutíes han intensificado el lanzamiento de misiles y drones contra territorio saudí, lo que incrementa la percepción de riesgo para ciudadanos y empleados estadounidenses.

Respuesta iraní y contexto regional

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró en el Financial Times que cualquier nueva escalada en el estrecho de Ormuz o en la región pondría en grave riesgo la vida de civiles y la estabilidad económica mundial.

"Si Irán es atacado, no habrá más líneas rojas, desde los cables submarinos hasta las bases militares, incluidas las encubiertas", afirmó un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria.

Fuentes iraníes también indicaron que el régimen tiene planes para sabotear cables de comunicaciones submarinos en el Golfo Pérsico si EE.UU. e Israel lanzan una nueva ofensiva.

Impacto y próximos pasos

El Departamento de Estado subrayó que la medida difiere de la orden emitida la semana pasada en Arabia Saudita, donde se solicitó la salida del personal no esencial y sus familias.

Los recortes se producen en un contexto de presión política interna en EE.UU., donde la guerra en Oriente Medio ha encarecido los precios de la energía y genera tensiones de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

Los funcionarios estadounidenses descartaron que la decisión sea una preparación para futuros ataques contra Irán o Israel.