Las cuentas públicas de Estados Unidos cerraron el ejercicio fiscal 2026 con un déficit de US$ 1,99 billones, el más abultado de los últimos cinco años y el tercero más alto de su historia. El dato, difundido por el Departamento del Tesoro, corresponde al período finalizado el 30 de septiembre y refleja el primer año completo de la segunda administración de Donald Trump.

El desfasaje creció US$ 217.000 millones respecto del ejercicio anterior, cuando había sido de US$ 1,78 billones. Solo lo superan los US$ 2,77 billones de 2021, año en que el gasto se disparó por las ayudas de la pandemia de COVID-19.

Ingresos récord que no alcanzaron

La recaudación total marcó un máximo histórico de US$ 5,40 billones, un 3% más que los US$ 5,24 billones de 2025. Ese repunte, sin embargo, quedó corto frente a un gasto que también batió marcas: US$ 7,40 billones, con un alza del 6% (unos US$ 386.000 millones adicionales).

El rubro que más presionó fue el pago de intereses de la deuda, que consumió US$ 1,36 billones, un 12% más que el año previo. Es la tercera erogación del presupuesto, detrás de la Seguridad Social y del bloque conjunto de Medicare y Medicaid. El informe también confirmó que la deuda pública total superó los US$ 40 billones hace cerca de dos meses.

El fallo que obligó a devolver aranceles

A la carga financiera se sumó un golpe recaudatorio: los ingresos netos por aranceles cayeron US$ 22.000 millones. La causa fue un fallo de la Corte Suprema que anuló buena parte de la estructura tarifaria que la Casa Blanca había implementado en la primera presidencia de Trump.

La sentencia obligó al Estado a devolver US$ 145.000 millones en tarifas de importación durante el año, lo que derivó en una contracción del 11% en los ingresos arancelarios netos, que quedaron en torno a los US$ 173.000 millones.

La foto de septiembre y el peso sobre el PIB

El cierre del año fiscal mostró un septiembre negativo: déficit de US$ 27.000 millones, contra un superávit de US$ 198.000 millones en el mismo mes de 2025. Un vocero técnico del Tesoro estimó que la relación déficit/PIB se ubicó en 6,2%, por encima del 5,8% del año anterior.

El resultado consolida un deterioro en las cuentas de la mayor economía del mundo, con la carga de la deuda y las devoluciones judiciales como factores centrales del rojo récord.