La CEPAL anunció que la economía cubana se contraerá un 10.3% en 2026, la mayor caída desde 2020. La previsión responde a la interrupción del suministro de petróleo venezolano, la drástica caída del turismo y la reducción de ingresos externos.
Falta de combustible y energía
Desde enero se suspendió la entrega de crudo venezolano, lo que agravó los apagones y limitó el transporte, la industria y los servicios. La escasez de energía ya había mermado la producción en 2025 y ahora se traduce en una contracción más profunda.
Turismo en picada
En los primeros seis meses de 2026 Cuba recibió 387,591 visitantes internacionales, un 60.7% menos que en el mismo período de 2025. El total de viajeros, incluidos cubanos en el exterior, descendió 48.7%, hasta 699,878 personas. La ocupación hotelera del primer trimestre cayó a 12.9%, frente al 23.7% del año anterior, y los ingresos del sector retrocedieron 42.4%.
Exportaciones y sector externo bajo presión
Las exportaciones de bienes y servicios alcanzaron $8.847 millones en 2025, $792 millones menos que en 2024 y muy por debajo de los $13.122 millones de 2018. La paralización de la mina de níquel y cobalto de Moa, operada por la canadiense Sherritt International, redujo la producción de níquel en 17% (a 25,240 toneladas) y de cobalto en 15%. Además, la pérdida de convenios para exportar servicios médicos y la caída de la cosecha azucarera (menos de 150,000 toneladas frente a la meta de 280,000) profundizan la escasez de divisas.
Balanzas y precios en alza
El déficit de cuenta corriente se reducirá del 9.4% del PIB en 2025 al 7.1% en 2026, pero por menor capacidad de importación, no por mayor ingreso. La inflación podría cerrar el año cerca del 27%, impulsada por la escasez de bienes y combustibles y la depreciación del peso cubano. En el mercado informal, el dólar alcanzó 680 CUP en julio, frente a los 435 CUP de enero.
La CEPAL advierte que la tendencia negativa continuará, proyectando una nueva caída del 5.1% del PIB para 2027.