En el primer semestre de 2024 el Indec informó que el 32,3 % de la población argentina se encontraba bajo la línea de pobreza, coincidiendo con una caída del 2,9 % en la actividad económica de julio según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y una disminución interanual del 4,2 % en la producción industrial de agosto. A la par, el consumo en supermercados y los salarios del sector privado se mantuvieron por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Datos económicos críticos
Los indicadores de consumo masivo mostraron debilidad y la producción industrial siguió retrocediendo, señalando una posible recesión técnica según analistas del sector. El informe Social Mood III Trimestre 2026, elaborado por la consultora Moiguer, reveló que el 41 % de los argentinos cree que la situación empeorará en los próximos doce meses, mientras que solo el 38 % confía en una mejora.
Reacción del Gobierno
"Los indicadores arrojan cualquier cosa porque la economía está teniendo muchos cambios estructurales", afirmó el presidente Javier Milei en entrevista con Luis Majul para LN+.
Milei negó la recesión, describiendo la coyuntura como una simple desaceleración y asegurando que el país se encuentra en niveles máximos de producción, consumo y exportaciones, pese a la evidencia contraria.
Análisis y percepción social
Mario Riorda, especialista en comunicación política, explicó que la falta de una política pública consolidada debilita la credibilidad del gobierno: "El proyecto de reducción de la inflación ya no genera aprobación porque la gente sigue con dificultades para llegar a fin de mes".
Las encuestas muestran que la confianza en una mejora económica, que alcanzó el 52 % en la primera mitad de 2024, se estancó alrededor del 38‑39 % en la segunda mitad, marcando un retroceso de optimismo que había crecido tras la llegada de Milei al poder.
El gobierno continúa resaltando la desaceleración de la inflación y el superávit fiscal como logros, pero la brecha entre esos resultados y la percepción cotidiana parece ampliarse.