En 2020, la familia Castillo, dueña del establecimiento San Pedrito en San José de Feliciano, Entre Ríos, decidió dejar de vender terneros al destete y comenzar a criarlos y faenarlos internamente, fundando la empresa Abuelo Julio.

Primeros pasos y aprendizaje

El proyecto arrancó con la compra de cuatro silos de autoconsumo en La Pampa y la crianza de los primeros cuatro terneros. Poco después surgió la segunda pregunta: si ya criaban, ¿por qué no terminar los animales? La familia aprendió el proceso de faena mientras buscaba proveedores de ganado.

"Queríamos aprovechar todo el ciclo productivo y no depender de terceros", afirmó Sebastián Castillo, presidente y CEO.

Expansión y exportaciones

En noviembre del mismo año, un contacto del sector exportador les propuso incursionar en el mercado internacional. Se aliaron con Carnes Virreyes, que aportó experiencia y conocimiento; los Castillo aportaron capital y su ganado. Así, en 2020 realizaron su primera exportación.

Operación a gran escala

Al inicio la faena rondaba las 350 cabezas semanales, con un 10‑15 % de producción propia. Hoy la compañía procesa 1500 animales por semana y controla la planta de Friar, en Santa Fe. Sus productos llegan a Estados Unidos, Israel, varios países de Europa y cuentan con una operación propia en Colombia.

La historia de Abuelo Julio muestra cómo una decisión familiar durante la pandemia puede convertirse en un modelo de integración vertical y expansión global.