El sábado 10 de octubre, Francisco Prado pisará el octágono del Meta Apex en Las Vegas para medirse contra el brasileño Ismael Bonfim. El combate, parte del evento UFC Vegas 122, se transmitirá en vivo por Paramount+ a partir de las 18 hs (hora Argentina).
El rival y el escenario
Bonfim llega con un historial de 20 victorias y 7 derrotas, ofreciendo a Prado un desafío sólido en la categoría de 155 libras. Ambos peleadores compiten bajo la normativa de peso ligero, donde Prado espera recuperar la agresividad que lo caracterizó al inicio de su carrera.
Una racha que necesita detenerse
A sus 24 años, Prado acumula un récord profesional de 12‑5, pero sus últimos cuatro encuentros en la UFC terminaron en derrota, quedando su registro en la organización en 1 victoria y 5 caídas. El argentino insiste en que ninguna de esas derrotas se debió a un nocaut o sumisión.
"Nunca he sido finalizado en una pelea; solo me quedé sin tiempo", afirmó Prado en entrevista.
Peso ligero, su zona de confort
Tras una breve incursión en la división de 170 libras, Prado vuelve al peso que le dio mayor comodidad. El corte a 155 libras le permite retomar la velocidad, potencia y versatilidad que lo llevaron a alzarse campeón en Samurai Fight House.
Estadísticas que hablan
Todas sus victorias profesionales se lograron antes del cierre del árbitro: seis nocauts y seis sumisiones. Cuando gana, lo hace sin necesidad de que los jueces decidan.
Un momento destacado y la presión actual
En julio de 2023, Prado sorprendió al nocautear a Ottman Azaitar, actuación que le valió el bono de Actuación de la Noche. Desde entonces, enfrentó a Daniel Zellhuber, Jake Matthews, Nikolay Veretennikov y Charles Radtke, perdiendo los últimos cuatro duelos, el último el 11 de abril de 2026 contra Radtke en peso welter.
Preparación intensiva
Prado asegura haber trabajado todos los aspectos de su juego para este regreso.
"Entrené lucha, jiu‑jitsu, striking, jaula y todo lo físico. Me siento listo para el sábado", comentó.
El combate contra Bonfim representa, para el santafesino, más que un simple cambio de categoría: es la oportunidad de volver a demostrar por qué llegó a la UFC y de romper la cadena de derrotas que lo persigue.