Jarred Shaw, jugador de 36 años que militaba en los Tangerang Hawks de la Liga Indonesia de Baloncesto (IBL), fue detenido en mayo de 2025 en Yakarta por posesión y tráfico de cannabis. La autoridad indonesia lo condenó a 26 meses de prisión y una multa de $50,000, aunque lo absuelve del cargo de tráfico.

Detención y sentencia

Shaw había pedido el envío de 132 gomitas de cannabis, valoradas en $400, para aliviar los síntomas de la enfermedad de Crohn que padece. Al recibir el paquete, diez agentes encubiertos lo sorprendieron y lo arrestaron en una redada filmada que circuló en redes sociales. El tribunal aplicó la pena de prisión, aunque la legislación indonesia equipara el cannabis a sustancias como la heroína.

Condiciones en la cárcel

El deportista describe una celda compartida con nueve internos, infestada de insectos, gatos y ratas. Perdió más de 15 kg, sufrió náuseas y vómitos, y en los momentos más críticos “no quería despertarme”. > "Necesito ayuda. Estoy solo, tengo miedo. No sé qué está pasando… nadie habla inglés aquí", declaró Shaw en una nota publicada por el Daily Mail.

Estado de salud y familia

Un examen médico realizado en diciembre de 2025 reveló anemia leve, infección por E. coli y colitis ulcerosa, complicaciones asociadas a la enfermedad de Crohn. Actualmente está internado en un hospital, donde recibe alimentación adecuada y cuenta con una pequeña habitación equipada con sofá, televisor y cama.

Su madre, Johnetta Perry, de 70 años, superó un cáncer de mama pero ahora enfrenta problemas crónicos. Ella anhela “ver y tocar a su hijo antes de morir”. Shaw expresó su deseo de estar con ella lo antes posible. > "Me pide información actualizada, pero no puedo dársela… Algunos días me dice: ‘Vale, superaremos esto’", relató el deportista.

Planes tras la liberación

Una vez que regrese a Estados Unidos, Shaw tiene tres objetivos claros: visitar a su madre, atender sus propios tratamientos médicos y publicar el libro que escribió durante su encierro, titulado provisionalmente “Terminé los últimos capítulos mientras estaba aquí”.

El caso pone de relieve la rigidez de la legislación indonesia respecto al cannabis, incluso cuando se usa con fines terapéuticos en otros países donde la sustancia es legal.