El 10 de octubre de 1976, Roberto José Mouras obtuvo su sexta victoria consecutiva en el Turismo Carretera, estableciendo un récord que el reglamento actual impide superar. La hazaña se dio al volante del Chevrolet coupé apodado ‘7 de Oro’, preparado por Jorge Pedersoli y Omar Wilke.

Orígenes del ‘7 de Oro’

El proyecto surgió cuando el diseñador Juan Carlos Fernández comenzó a construir una cupé Chevrolet en la Comisión de Concesionarios de GM a fines de 1974. Un año después, Mouras tomó el mando del coche, que contó con la colaboración de Pedersoli en el motor y Wilke en el chasis. > "Nació en la Comisión de Concesionarios de GM en la calle Campana en la Ciudad de Buenos Aires. El auto anterior de Roberto se había destruido. Fue un coche que no era difícil hacerlo. Me encargué de la parte del motor y Wilke de la parte del chasis", recordó Pedersoli.

La racha histórica

Mouras inició la serie ganadora el 9 de mayo en Bahía Blanca, siguió el 13 de junio en Las Flores, y el 25 de julio en Olavarría (circuito Luciano Fortabat). En septiembre logró un doblete: el 5 en el Gran Premio del Llano en Laboulaye, Córdoba, y el 19 en la Vuelta de San Miguel del Monte. La cadena concluyó el 10 de octubre, nuevamente en Olavarría, sumando 6 triunfos seguidos. El motor del ‘7 de Oro’ entregaba 270 caballos a 8.800 rpm, lo que le permitió competir contra la dominante escudería oficial Ford. Tras el tercer éxito, el coche cambió de rojo a dorado por el patrocinio de la marca de whisky Hiram Walker, de ahí el sobrenombre “7 de Oro”. > "La publicidad la consiguió la Comisión de Concesionarios y fue exclusiva. La firma Hiram Walker cambió la etiqueta de uno de sus whiskys, Old Smuggler, por un óvalo verde, y se bautizó como ‘7 de Oro’ por el número del coche y por su fuerza", explicó Pedersoli.

Legado y recuerdo

El récord de 6 victorias consecutivas sigue vigente bajo las normas actuales del Turismo Carretera, convirtiéndose en una referencia para pilotos y aficionados. El ‘7 de Oro’ se transformó en objeto de culto, recordado por su papel en la ruptura del monopolio Ford de la década de los 70 y por la pasión que despertó entre los seguidores del “Moño Dorado”.