La Sociedad Rural de Río Cuarto fue sede de Argencarne, el encuentro organizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) donde la ganadería bovina y de otras especies marcó la agenda. Allí, el presidente de la entidad anfitriona, Heraldo Moyetta, puso el foco en un conflicto que crece: la exigencia europea de carne libre de deforestación y la presión de algunos frigoríficos para que los productores se inscriban en el VISEC, la plataforma privada que certifica esa trazabilidad.
El reglamento 1115 de la Unión Europea empieza a regir en enero y prohíbe el ingreso de carne, soja y otros productos agropecuarios que no provengan de campos sin desmonte desde 2020. Para cumplirlo, el sector privado argentino desarrolló el VISEC, aunque existen otras herramientas similares. El problema surgió cuando frigoríficos comenzaron a avisar que pagarán menos por la hacienda de exportación si el productor no está inscripto en esa plataforma.
La postura de la Rural riocuartense
Moyetta planteó que la discusión de fondo es la falta de articulación en la cadena cárnica. "Hay que integrarnos más producción e industria y no perder tiempo con roces innecesarios", señaló el dirigente en diálogo con Inteligencia Agropecuaria de Radio Continental Córdoba. Y agregó: "Lo fundamental es garantizar la libertad de elección y que no se imponga una plataforma de manera obligatoria o mediante presiones comerciales".
El dirigente relativizó el peso de la exigencia europea al recordar que en Argentina menos del 6% del territorio presenta situaciones vinculadas a la deforestación. Para Moyetta, eso demuestra que no debería ser un obstáculo insalvable, siempre que se respete la libre elección de herramienta por parte del productor.
Un "boom" que no es tal
En la Mesa Federal de Carnes de Argencarne participaron representantes de Santa Fe, San Luis, Misiones y La Pampa. Allí quedó claro que las realidades cambian según la región y el tipo de productor, pero hubo coincidencia en un problema: la falta de infraestructura rural. También se remarcó la necesidad de que producción e industria frigorífica trabajen de forma articulada y no aislada.
Moyetta descartó que el sector atraviese un "boom ganadero". Explicó que el consumo de carne bovina está en un mínimo histórico local, compensado en parte por el pollo y el cerdo, mientras la demanda internacional de carne vacuna se mantiene firme. La industria volcada al mercado interno, en tanto, enfrenta cuellos de botella porque no todas las plantas están habilitadas para exportar.
"No estamos ante una situación ideal ni ante un boom, sino ante una coyuntura de buenos precios", resumió. Para consolidar el sector, reclamó políticas de Estado de largo plazo, previsibilidad, crédito con tasas acordes —mencionó agilizar las líneas a valor producto del Banco BICE— y una recomposición de la infraestructura y del rodeo nacional.
El debate por el VISEC llega en un momento de tensión entre el ruralismo y la industria, con reclamos ganaderos por descuentos aplicados a la hacienda no inscripta. La vigencia del reglamento europeo, prevista para enero, pondrá a prueba si esas diferencias se resuelven con acuerdos entre eslabones o con más presión comercial.