La industria molinera de Brasil se prepara para un año de compras externas históricas y la Argentina aparece como pieza clave. En el marco del Congreso de Abitrigo 2026, que se desarrolla en Río de Janeiro, el presidente de la entidad que reúne a los principales molinos harineros brasileños, Rubens Barbosa, anticipó que el país vecino podría importar hasta 9 millones de toneladas de trigo, el volumen más alto de los últimos 30 años.
El dato importa a los productores argentinos que apuesten a partidas de buena calidad panadera: si la cosecha local no mejora respecto de la campaña anterior, Brasil necesitará comprar todavía más grano en el ciclo 2026/27.
Un déficit que no es solo de volumen
La cosecha brasileña acumula problemas productivos y, sobre todo, de calidad. Por eso Barbosa advirtió que el escenario puede complicarse aún más si el trigo argentino no muestra una mejora frente a la campaña 2025/26.
"Brasil registrará probablemente el mayor volumen de importaciones de los últimos 30 años, con compras que podrían alcanzar o incluso superar las 9,0 millones de toneladas", afirmó Barbosa.
La consecuencia es directa: si la Argentina no logra grano con buena aptitud para panificación, los molinos brasileños deberán salir a buscar trigos correctores en Estados Unidos o Canadá, a valores muy superiores.
"Este escenario podría verse agravado por la calidad del trigo argentino", agregó el directivo.
Precios que ya reflejan la tensión
La escasez se nota en las cotizaciones. El trigo brasileño se está vendiendo en plena cosecha a valores de paridad de importación, algo que en un año normal recién ocurriría hacia el segundo trimestre del año siguiente, cuando se agotan las existencias internas.
En Paraná, el estado con la recolección más avanzada, el trigo apto para panificación supera los 310 dólares por tonelada en el valor de referencia FAS. En Rio Grande do Sul, donde la cosecha recién comienza, ronda los 293 dólares por tonelada, según datos del Cepea-Esalq de la Universidad de San Pablo.
Adaptarse o perder competitividad
Barbosa planteó que la industria molinera brasileña deberá revisar estrategias y ganar eficiencia operativa para sostener la competitividad y el abastecimiento del mercado interno.
"Será preciso revisar las estrategias y optimizar la gestión para afrontar los desafíos, preservar la competitividad del sector y contribuir a la seguridad alimentaria", subrayó.
Para los productores argentinos que logren buena calidad panadera, el contexto abre una ventana comercial favorable, aunque con una condición: saber leer los tiempos del mercado y no apurarse a vender. La definición del clima en la cosecha argentina será la que termine de inclinar la balanza.