La empresa argentina Biofilm destinará más de US$ 7 millones a ampliar su planta de bioinsumos y a montar un centro propio de investigación en tecnologías biológicas. La obra llevará sus instalaciones de 4.800 a 11.000 metros cuadrados y forma parte de un plan que apunta a facturar US$ 40 millones en los próximos tres años, con la mira puesta en América Latina.

El proyecto incluye equipamiento especializado, nuevas tecnologías y un invernadero para la investigación aplicada. La compañía cumple una década y busca así acelerar el desarrollo de soluciones para el campo.

Un crecimiento sin fondos externos

La expansión se apoya en una estructura que ya requirió más de US$ 10 millones, financiados íntegramente con capitales argentinos. Desde su creación, Biofilm se sostuvo con reinversión de utilidades y créditos blandos, sin fondos de inversión ni aportes del exterior.

Ese esquema les permitió a los socios construir una estructura productiva propia y reforzar la investigación. La premisa que repiten: desarrollar tecnología desde Argentina para los desafíos de la producción local.

“Estos 10 años nos permitieron construir una empresa con bases sólidas en investigación y desarrollo de tecnologías que realmente responden a los desafíos productivos”, afirmó Matías Lopresto, socio y director de Marketing de Biofilm.

De una servilleta a la expansión regional

La historia empezó en 2016, cuando Rafael Jurado y Lopresto, dos profesionales con recorrido en el agro, detectaron una oportunidad en la biotecnología aplicada a los cultivos. La idea quedó plasmada en una servilleta en uno de sus primeros encuentros. En 2018 se sumó un tercer socio, Daniel Bianchi, que afianzó la estrategia comercial.

El negocio también cambió de perfil. Arrancó comercializando desarrollos de terceros y hoy diseña tecnología propia para mejorar el desempeño de los cultivos.

Presencia en todo el país y certificación

Actualmente Biofilm tiene presencia en todas las regiones productivas del país y un equipo de más de 35 personas. Llega al campo a través de referentes técnicos, distribuidores y productores, con productos orientados a la productividad y a prácticas agrícolas regenerativas.

Este año la compañía obtuvo la certificación Great Place to Work, en línea con sus planes de consolidar y desarrollar los equipos. Con la ampliación de la planta y el nuevo centro de investigación, la empresa busca reforzar su capacidad de desarrollar tecnología desde Argentina, enfocada en la producción local y en prácticas agrícolas más eficientes.