La situación en Yemen se vuelve cada vez más crítica. En la provincia de Marib, considerada estratégica por su producción de petróleo y gas, los rebeldes hutíes han lanzado una nueva ofensiva contra las fuerzas gubernamentales.

La ofensiva en Marib

El ataque, que incluyó el uso de drones y misiles, dejó al menos tres soldados muertos y cuatro heridos. La televisión estatal de Yemen informó que el Ejército logró derribar varios de los drones lanzados por los hutíes.

Contexto de la violencia

La escalada de violencia en la región se produce después de que los insurgentes lanzaran uno de los ataques más letales contra las tropas regulares desde la tregua de 2022. El Gobierno yemení ha denunciado que los rebeldes, apoyados por Irán, buscan desestabilizar la región.

'La situación es muy grave', afirma un portavoz del Ejército yemení, quien solicitó anonimato.

Medidas de seguridad

En respuesta a los ataques, el Ejecutivo yemení ordenó cortar los servicios de internet y telecomunicaciones en Marib para evitar que los hutíes interfieran en las comunicaciones y movimientos de tropas. Esta medida busca fortalecer la seguridad en la región.

Antecedentes

La guerra en Yemen comenzó en 2014, y desde entonces, la región ha sufrido una grave crisis humanitaria. La ciudad de Marib, capital de la provincia, es el último bastión del Gobierno en el norte del país y acoge a cientos de miles de desplazados internos. La situación se complica aún más por el bloqueo marítimo impuesto por los hutíes a Arabia Saudita, país que lidera la coalición militar en apoyo al Gobierno yemení.

Próximos pasos

La comunidad internacional sigue de cerca la situación en Yemen, y se esperan nuevas medidas para tratar de calmar la violencia en la región. Mientras tanto, la población civil sigue sufriendo las consecuencias de la guerra.