Una tortuga gigante de Aldabra, conocida como Jonathan, vive en los jardines de Plantation House, residencia oficial del gobernador de Santa Elena, una isla británica del Atlántico Sur. Nacida alrededor de 1832, la criatura tiene 194 años y ha sido objeto de un estudio genético liderado por el neurólogo Stephen Wes Clark, presidente de la Fundación Kallel, en colaboración con Vanderbilt University Medical Center.
Análisis del genoma y de la metilación
Los investigadores secuenciaron el ADN de Jonathan y examinaron marcas químicas que regulan la actividad genética, conocidas como metilación. En la tortuga, estas marcas permanecieron ordenadas en regiones que controlan las mitocondrias, las centrales energéticas de la célula, y en zonas relacionadas con el procesamiento del ARN. Este nivel de organización contrasta con el desorden típico que aumenta con la edad en otros organismos.
"Podría ser posible proteger a las mitocondrias de las consecuencias de una expresión genética desordenada asociada con la edad", afirmó Clark al presentar los resultados.
Variantes genéticas encontradas
El estudio identificó 287 variantes exclusivas de Jonathan. Algunas están asociadas a la reparación del ADN, la regulación de la insulina, la actividad mitocondrial y la preservación de los telómeros, estructuras que evitan el deterioro del material genético durante la división celular. Otras variantes parecen influir en la supresión de tumores, lo que despertó el interés del equipo por la baja incidencia de ciertos cánceres en edades extremas.
Limitaciones y próximos pasos
Aunque los datos sugieren que la estabilidad genética de Jonathan podría contribuir a su longevidad, los autores advierten que el estudio se basa en un solo individuo. No está demostrado que estos rasgos sean comunes entre otras tortugas longevas ni que puedan replicarse en humanos. Futuras investigaciones deberán incluir más ejemplares para validar la relación entre estas variantes y la vida prolongada.
El hallazgo abre una nueva ventana para explorar mecanismos de envejecimiento, pero aún queda mucho por averiguar antes de aplicar estos conocimientos a la medicina humana.