Este jueves, el Ministerio de Defensa del Gobierno yemení reconocido internacionalmente informó que establecerá una "zona de combate" para atacar a las milicias hutíes tras la toma de Moca, ciudad costera situada a unos 70 km al norte del estrecho de Bab el Mandeb.
"Emplearemos todo tipo de armamento y fuego para neutralizar cualquier movimiento militar de la milicia terrorista hutí", afirmó el portavoz Abdulá al Nuzaili.
El área delimitada abarca la propia Moca y un corredor de aproximadamente 36 km que sigue la carretera hacia Taiz, extendiéndose 15 km al norte y 20 km al sur de dicha vía.
Las autoridades advirtieron a los civiles que, "por su propia seguridad", eviten circular entre Taiz y Moca y se mantengan alejados de concentraciones de combatientes y equipos hutíes.
Alcance de la zona
El mapa oficial muestra la zona como un cinturón que protege la ruta terrestre estratégica y cubre la zona portuaria de Moca, clave por su proximidad al estrecho marítimo. La medida busca impedir que los rebeldes consoliden posiciones que amenacen la seguridad de la carretera y la población local.
Respuesta de la coalición y la población
Tras la captura de Moca, la coalición liderada por Arabia Saudí intensificó los bombardeos aéreos con cazas F‑15 y Typhoon, apuntando a instalaciones y posiciones hutíes. Las fuerzas leales al Gobierno, respaldadas por la coalición, continúan operando en la zona mientras la población civil recibe recomendaciones de evacuación y restricción de movimiento.
Relevancia estratégica
El estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, es uno de los corredores marítimos más transitados del planeta. Su importancia creció después de que Irán bloquease de facto el estrecho de Ormuz, obligando a Arabia Saudí a redirigir gran parte del tráfico petrolero por rutas cercanas a Yemen. El control de Moca por parte de los hutíes añade presión sobre esta alternativa y podría afectar los envíos de petróleo saudí.
En el contexto más amplio, los hutíes, apoyados por Irán, han ampliado su presencia en la costa occidental y ya controlan el puerto de Hodeida. La escalada actual sigue a la ruptura de la tregua de la ONU en julio, cuando los rebeldes autorizaron un avión iraní en territorio bajo su control, desencadenando una nueva fase de enfrentamientos.
Se espera que las fuerzas gubernamentales continúen operando en la zona designada y que la comunidad internacional siga monitoreando el impacto sobre la seguridad del estrecho y el comercio petrolero.