La noticia cayó como un bombazo en la agroindustria mendocina. Unilever, una de las empresas líderes en el sector alimentario a nivel mundial, decidió cerrar su planta de deshidratación de vegetales en Guaymallén, Mendoza. Este espacio industrial era clave para la producción de ingredientes destinados a la marca Knorr.
El impacto en la región
El cierre de la planta dejará sin empleo a 60 trabajadores y afectará a decenas de productores locales que proveían los vegetales necesarios para el proceso de deshidratación. Según fuentes cercanas a la empresa, la decisión se enmarca en la transformación del modelo operativo de Unilever, que busca adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo y la industria alimentaria global.
"La decisión se limita al proceso de deshidratación de vegetales y no implica el retiro de la compañía de la Argentina", aseguró un portavoz de Unilever.
La relación con productores locales
La planta de Unilever en Guaymallén estaba estrechamente vinculada con la producción primaria de hortalizas en la región. La empresa había destacado el vínculo con productores de Mendoza y San Juan dentro de su estrategia de abastecimiento. Ahora, estos productores se quedan sin su principal cliente.
Repercusiones en la economía local
El cierre de la planta de Unilever no solo afecta a los trabajadores y productores locales, sino también a la economía agrícola mendocina en general. La operación de la empresa estaba integrada con la producción de hortalizas en la región, lo que generaba un impacto positivo en la economía local.
¿Qué sigue?
Unilever asegura que su prioridad es acompañar a las personas afectadas por la decisión y que cumplirá con todas las obligaciones previstas por la legislación vigente. Sin embargo, el futuro de los productores locales y de la economía agrícola mendocina sigue siendo incierto.