La vicepresidenta de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Eloísa Frederking, puso sobre la mesa un reclamo que excede la producción: las mujeres del sector agropecuario siguen lejos de los lugares donde se diseñan las políticas para las cadenas agroalimentarias. Lo dijo en Roma, en un encuentro por el Día Mundial de la Alimentación ante representantes de la FAO y de la Organización Mundial de Agricultores (WFO), dos días después del Día Internacional de la Mujer Rural.

La dirigente, una productora de peso dentro de la entidad que preside Nicolás Pino, planteó que la participación en el campo no alcanza si no se traduce en capacidad de decidir. Su exposición tuvo un tono directo y apuntó a las estructuras que definen el rumbo del negocio agroalimentario a escala global.

Del campo a la mesa chica

Frederking sostuvo que las productoras ocupan un lugar central en la actividad pero quedan afuera de las definiciones estratégicas. En ese marco reclamó que las mujeres no solo estén presentes en la producción, sino también en los ámbitos donde se resuelve el futuro del sector.

"Las mujeres no solo debemos estar en el campo, sino también en la mesa donde se decide el futuro de la agricultura", afirmó la vicepresidenta de la SRA.

La dirigente también cuestionó la mirada asistencialista que, según su experiencia, todavía pesa sobre las mujeres rurales. Remarcó que son productoras, empresarias y empleadoras, y que generan valor con su trabajo.

"Con demasiada frecuencia seguimos siendo consideradas principalmente como destinatarias de asistencia, en lugar de ser reconocidas como actores económicos", señaló.

Acceso a capital, tecnología y decisiones

Para Frederking, integrarse de verdad a las cadenas de valor implica bastante más que sembrar o criar. Enumeró las condiciones que hacen falta: acceso al financiamiento, a los insumos, a la tecnología y a los mercados. A eso sumó la posibilidad de negociar, de organizarse y de sentarse en las instituciones donde se toman las decisiones.

El reclamo no quedó solo en el sector privado. La dirigente pidió un compromiso compartido entre organismos públicos y privados para derribar las barreras que frenan el ingreso de las mujeres a esos espacios. Mencionó a las organizaciones de productores, a las empresas, a las entidades financieras y a los gobiernos como actores responsables de abrir esas puertas.

Antes de cerrar, dejó un mensaje para las productoras: que se preparen, se involucren en sus organizaciones y ocupen los lugares de decisión sin esperar que otros hablen por ellas.

Un cambio que ya empezó a notarse

La propia trayectoria de Frederking marca un cambio dentro del universo rural. Fue la primera mujer en llegar a una vicepresidencia de la Sociedad Rural Argentina. Poco después, Andrea Sarnari se convirtió en presidenta de la Federación Agraria, otro hito en entidades históricamente conducidas por hombres.

El discurso en Roma se dio en sintonía con esas transformaciones, pero la dirigente dejó claro que los avances todavía no alcanzan. Su planteo apunta a que la discusión sobre el rol de las mujeres en el agro deje de limitarse a la presencia en el territorio y se traslade a los foros donde se reparten los recursos y se fijan las reglas del juego.