En el corazón de Misiones, una familia de profesionales encontró una nueva pasión en la producción de frutillas. Nicolás Rolón, un contador público, junto con sus hermanos, decidieron dejar de lado los números y volcarse a la agricultura.

El comienzo de una aventura

La idea surgió en 2019, cuando la pandemia paralizó las actividades urbanas. "Estábamos parados, sin nada que hacer, y decidimos hacer algo con la chacra familiar", recuerda Rolón.

Con la experiencia de su padre, que producía frutillas hasta 2008, la familia comenzó a trabajar en el establecimiento "Ale Ale", que ahora cuenta con 24 invernaderos y más de 110.000 plantas en producción.

La elección del sistema semihidropónico

La familia eligió el sistema semihidropónico por su eficiencia y comodidad. "Es más amigable para la gente que trabaja y permite un mejor manejo de la producción", explica Rolón.

Las plantas crecen sobre un sustrato inerte, lo que facilita las tareas de manejo y limpieza. Los plantines son adquiridos en el sur del país y se renuevan cada año para mantener la calidad de la producción.

Un desafío constante

Aunque la familia no provenía del ámbito productivo, han logrado superar los desafíos y encontrar un lugar en el mercado interno de Misiones. "Es un reconocimiento a nuestra madre, Alejandra, que es la base de nuestra familia", dice Rolón.

"Poder hacer posible este emprendimiento en familia es algo impagable", afirma Rolón.

La producción de "Ale Ale" se destina principalmente al mercado interno de Misiones, abasteciendo a reposterías, supermercados y mayoristas.