En septiembre de 2024, Argentina recibió cerca de 7.000 toneladas de carne de cerdo procedentes de Brasil, sumando más de 50.000 toneladas desde enero, según el analista del sector, Juan Uccelli.

Volumen histórico y proyección

Uccelli calificó el acumulado como "un número absolutamente récord en el siglo XXI" y advirtió que, de mantenerse la tendencia, el país podría superar el pico mensual histórico de 7.200 toneladas registrado en 1999. Con la marcha actual, la cifra mensual de importaciones ya roza los niveles máximos de la última década.

"Es un número absolutamente récord en el siglo XXI", sostuvo el analista.

Causas de la oleada importadora

El principal motor es la competitividad de la carne brasileña, que se vende a alrededor de un dólar por kilo vivo. Además, la política de flexibilización comercial adoptada por el gobierno argentino y un tipo de cambio favorable hacen que la importación resulte más barata que la producción nacional.

Impacto en precios y producción local

Según Uccelli, los 120 millones de dólares gastados en estas compras podrían haberse destinado a financiar la instalación de 24.000 cerdas reproductoras, capaces de generar cerca de 100.000 toneladas adicionales al año. Ese aumento potencial superaría con creces el volumen importado y favorecería la disponibilidad de proteína a mejor precio.

El analista también señaló que la llegada masiva de cortes como la bondiola, que se compra en Brasil por unos 3.000 pesos y se vende en el mercado local a cerca de 9.000 pesos, distorsiona la cadena de valor. "Se destruyó la bondiola en Argentina", resumió.

"No es que eso sirva para bajar el precio al público, no lo baja el precio al público, complica el precio que se le paga al productor", explicó Uccelli.

Alternativas y desafíos del sector

El consumo interno ronda los 25 kg per cápita al año y podría alcanzar entre 35 y 36 kg en los próximos siete años, lo que abre oportunidades para la producción nacional. Sin embargo, obstáculos como el IVA técnico y la falta de inversión siguen limitando el desarrollo del sector.

Uccelli concluye que la discusión central es si Argentina seguirá dependiendo de Brasil o aprovechará su capacidad productiva para convertirse en un exportador relevante de carne porcina.