El Gobierno tiene por delante tres semanas que pueden marcar el rumbo de la política argentina. Los mandatarios provinciales aguardan hasta fin de mes para que la Casa Rosada defina si acepta un acuerdo global que tiene como punto central la suspensión de las elecciones primarias (PASO). La fecha límite surgió de conversaciones informales mantenidas en París, y desde entonces no hubo avances concretos.

La demora genera ruido interno. En el equipo económico creen que es urgente blindar políticamente el programa antes de que arranque la campaña electoral. El ministro Luis Caputo es uno de los que empuja en esa dirección, convencido de que la "bazooka de USD 75.000 millones" que anunció junto al Presidente en la gira por Francia puede no alcanzar cuando el calendario electoral se acelere.

La economía real, lejos de Olivos

Mientras la discusión política se estira, los números de la economía real muestran otra cara. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron 948 empresas, y en lo que va de la gestión de Javier Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses.

Un funcionario de primera línea seguía esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. "Nadie mira eso", se lamentaba, según pudo reconstruir este medio. El Presidente, en cambio, mantiene la atención puesta en la macroeconomía y en la batalla cultural, tanto dentro como fuera del país.

Esta semana tiene previsto viajar a Estados Unidos para respaldar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España para revalidar su alianza con la ultraderecha en medio de la crisis habitacional que llevó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos ejes concentran su agenda; el resto de las áreas de la administración, según reconocen en distintos despachos, queda en un segundo plano.

El factor Ades y las versiones de recambio

El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. "Te van a salir dólares por los dientes", le dijo al titular del Banco Central, Santiago Bausili, según trascendió.

Caputo no asistió a esa reunión. La ausencia del ministro, sumada a la presencia de Ades, reavivó las versiones sobre un posible recambio en el Palacio de Hacienda. Ades elogió la base del programa fiscal, pero alertó por el atraso cambiario. En declaraciones radiales, volvió sobre ese punto: "Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un 'plan platita'".

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego, es la que llevó a Caputo a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo planteó frente a los 13 jefes provinciales que lo acompañaron en la comitiva.

Un calendario que aprieta

El ultimátum de los gobernadores vence a fin de mes. La suspensión de las PASO es el eje del eventual entendimiento, pero las discrepancias internas en el Gobierno sobre la urgencia de cerrarlo siguen sin resolverse. A eso se suma la incertidumbre sobre el rumbo económico y la atención presidencial puesta en el exterior.

El peronismo, mientras tanto, intensifica su propio debate. Sergio Massa volvió a activarse, y en el oficialismo se multiplican los interrogantes sobre qué le conviene a Axel Kicillof. En paralelo, aparecen cada vez más candidatos de centro, aunque no está claro si hay espacio real para todos.

El malestar social y los mensajes cruzados con la Iglesia previo a la visita del Papa completan un panorama cargado de tensiones. La paradoja de la Corte es otro de los frentes abiertos. Con ese telón de fondo, las próximas tres semanas serán decisivas para saber si el Gobierno logra el blindaje político que busca o si la interna y la calle le marcan otro ritmo.