En Honduras, 96 víctimas de trata y explotación sexual fueron identificadas durante 2025, según la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas. Del total, 58 eran niñas y 19 niños, en un contexto en el que especialistas advirtieron sobre el impacto de estos delitos en la niñez.
El caso de una víctima, que prefirió mantener su identidad en anonimato, comenzó en un contexto de vulnerabilidad que fue aprovechado por quienes buscaron arrebatarle su tranquilidad, su seguridad y el derecho a vivir una infancia libre de violencia. Según relató, cuando llegó al proceso de atención, a través de terapias individuales y grupales, encontró herramientas para expresar lo que vivió, procesar sus emociones y avanzar hacia una nueva etapa.
Cómo operan las redes de trata
Las redes criminales suelen aprovechar condiciones como la pobreza, la violencia intrafamiliar, la migración irregular, la desintegración familiar, la falta de oportunidades y, cada vez con mayor frecuencia, las redes sociales y plataformas digitales para captar a menores de edad mediante engaños y falsas promesas de empleo, estudio o una vida mejor.
Una vez captadas, muchas víctimas son sometidas a explotación sexual, pornografía infantil, trabajo forzado, servidumbre, mendicidad obligada o matrimonios forzados, situaciones que les arrebatan su libertad y vulneran prácticamente todos sus derechos.
Datos del Ministerio Público
Datos del Ministerio Público indican que entre 2018 y 2025 se presentaron requerimientos fiscales contra 402 personas por delitos relacionados con trata de personas, explotación sexual, pornografía infantil y otras agresiones sexuales. En ese mismo período, 207 personas fueron condenadas por estos delitos, aunque las autoridades reconocen que aún existe subregistro debido a que muchas víctimas nunca denuncian.
De acuerdo a la procedencia de las víctimas, el 26% son de Francisco Morazán, el 23% de Atlántida y el 18% de Cortés que registran, entre los tres departamentos, el 67% de los casos. La pornografía infantil y la trata con fines de explotación sexual representan cerca del 64% de los casos registrados ese año.
El impacto del trauma y la recuperación es un desafío para las víctimas y los especialistas. La psicóloga Lilibet Mejía, quien trabaja y comparte su experiencia en estos casos, explicó que uno de los mayores desafíos es ayudarles a comprender que aquello que experimentaron nunca debió formar parte de su vida. El trauma es toda aquella situación que impacta de manera negativa la vida de una persona y rompe su sensación de normalidad.
La recuperación es un proceso largo y difícil, pero es posible con la ayuda adecuada. Es importante que las víctimas reciban atención integral y apoyo para reconstruir sus vidas y superar el trauma.