Al menos 28 personas murieron a causa del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el suroeste de Japón el martes, según declaró el portavoz del Gobierno, Minoru Kihara. Además, cinco personas permanecen en estado crítico.
El temblor, que golpeó la isla de Kyushu, provocó daños generalizados, destruyó viviendas, desató incendios y dejó a decenas de habitantes sin suministro de electricidad ni acceso al agua potable.
Daños y rescates
Equipos de rescatistas continuaron con las tareas de rescate el miércoles, removiendo los escombros de un centro comercial colapsado mientras buscaban posibles sobrevivientes atrapados bajo la estructura. La situación en la zona sigue siendo delicada por la magnitud de los daños y la cantidad de afectados por el evento sísmico.
Alertas y advertencias
La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) precisó que un nuevo terremoto de magnitud 5,8 sacudió la prefectura de Kumamoto la noche del miércoles. Las autoridades informaron que el fenómeno del martes generó cientos de réplicas en la región, incluyendo 48 sismos de magnitud 3 o superior. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de un temblor mayor en los próximos días.
Consecuencias
Más de 36.000 hogares permanecen sin electricidad, mientras que otros tantos continúan sin acceso al agua. Las autoridades subrayaron el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor, ya que el miércoles las temperaturas llegaron a los 34°C (93°F). La red sanitaria enfrenta dificultades adicionales, con hospitales que debieron funcionar como hospitales de campaña tras cortes de energía.
El impacto alcanzó también a los servicios de transporte y al sector industrial, con empresas como Renesas Electronics, Sony, Tokyo Electron y Honda que suspendieron operaciones en sus plantas de la región afectada.
Próximos pasos
Las autoridades de Japón advirtieron a los residentes de las zonas más afectadas que permanezcan atentos ante la posibilidad de nuevos sismos fuertes durante aproximadamente una semana y frente al riesgo de deslizamientos de tierra.