El empresario y político boliviano Samuel Doria Medina pasó de ser aliado a crítico del presidente Rodrigo Paz en menos de un año. La ruptura comenzó a fines de abril, después de que Doria Medina se ausentó al Encuentro Nacional por el País en Cochabamba.

El líder de Unidad Nacional criticó la gestión presidencial sobre el rumbo económico del país y la falta de avances concretos en las reformas comprometidas. Doria Medina dijo que Paz “no tiene sentido de urgencia” y que “prefiere desprestigiar a quienes se los muestran” en lugar de admitir y corregir errores.

Paz evitó entrar en una confrontación directa y pidió “priorizar los intereses del país por encima de los intereses personales”. La alianza entre ambos surgió después de la primera vuelta electoral en agosto de 2025, cuando Paz ganó sorpresivamente las elecciones.

Un analista considera que la tensión surgió por “algunas sugerencias” de Doria Medina que no fueron recibidas por Paz y por el ritmo del Gobierno en la implementación de políticas públicas. La ruptura se enmarca en el distanciamiento del Gobierno con otros actores de poder.

Consecuencias para la gobernabilidad

El analista Daniel Valverde teme que la ruptura afecte la gobernabilidad del país. Valverde explica que el presidente Paz no tiene mayoría en la asamblea y que el distanciamiento con Doria Medina y la bancada de Unidad pone en riesgo la implementación de políticas públicas.

El contexto político en Bolivia es complejo, con múltiples liderazgos y facciones internas en el Partido Demócrata Cristiano. La ruptura entre Paz y Doria Medina puede tener consecuencias importantes para el futuro del país.