El medidor de riesgo país para Argentina volvió a romper la marca de los 600 puntos, alcanzando 609 el 25 de septiembre, según el cálculo de JP Morgan. En apenas 77 días el indicador subió 207 puntos, lo que representa un incremento del 51,5 % respecto al nivel de 402 registrado el 10 de julio.
Factores externos que empujan el riesgo
El alza de la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, que superó el 5,2 %, elevó el costo de financiamiento para los mercados emergentes. Al incrementarse la referencia libre‑de‑riesgo, los inversores exigen mayores rendimientos a la deuda argentina, aun cuando la percepción de sus fundamentos internos no haya cambiado.
"Aun sin un deterioro específico de los fundamentos argentinos, aumenta el costo absoluto al cual el Tesoro podría intentar emitir deuda", señaló Emmanuel Álvarez Agis, de PXQ Consultora.
Paralelamente, el precio del crudo se mantuvo por encima del $100 por barril, con el Brent rozando los $107 en la última semana, tras los ataques hutíes a Arabia Saudita y la falta de avances en las negociaciones entre Washington y Teherán. El combustible más caro reaviva las expectativas inflacionarias en EE. UU. y prolonga el ciclo de tasas altas, lo que obliga a los emisores emergentes a ofrecer rendimientos más atractivos.
"El contexto internacional también forma parte de la ecuación para el país, con luces y sombras: favorable por el lado de los commodities, pero desafiante por las tasas de interés", comentó el economista Gustavo Ber.
Elementos locales que complican la situación
En el plano interno, la compra de reservas por parte del Banco Central mostró una desaceleración, reduciendo el ritmo de acumulación de dólares pese a la entrada de divisas. Además, la deuda en dólares bajo la legislación argentina encareció, incrementando la presión sobre el balance fiscal.
El entorno político también genera incertidumbre: la proximidad de elecciones locales y la coyuntura electoral en Brasil, principal socio comercial, añaden un componente de riesgo adicional.
Estos factores coincidieron con cinco jornadas consecutivas de caídas en el S&P Merval y una nueva caída de los bonos soberanos en dólares, especialmente los de mayor vencimiento.
Con la combinación de presiones externas y desafíos internos, el riesgo país se mantiene en niveles que dificultan la búsqueda de financiamiento externo a costos sostenibles, obligando al gobierno a buscar alternativas para contener la prima exigida por los inversores.