Renault presentó este jueves la Niagara, su primera pickup compacta fabricada íntegramente en la planta de Santa Isabel, Córdoba, con la intención de iniciar la producción el próximo mes. El modelo, que se venderá en 19 países de América Latina, comenzará su salida por Brasil y Colombia.

Producción y exportación

El proyecto involucró una inversión de 350 millones de euros en los últimos dos años y se basa en la plataforma RGMP, la misma que sustenta los SUV Boreal y Kardian. La estrategia de la fábrica es transformar el sitio en un centro de exportación de vehículos utilitarios, reforzando la presencia de Renault en la región.

"Siempre queremos fabricar aquí para estar cerca de nuestros consumidores", señaló Fabrice Cambolive, CEO global de Renault y Chief Growth Officer del grupo.

Estrategia global y desafíos

Cambolive explicó que la compañía busca equilibrar la producción local con la distribución de modelos entre América Latina, la India y Europa. Destacó la "globalización del line‑up", donde la conectividad y otras tecnologías se aplican de forma homogénea en todos los mercados. Además, mencionó la cooperación con Geely en Brasil como ejemplo de sinergias que fortalecen la oferta global.

"Hay que ser muy ágil para integrar la conectividad global y competir con la entrada de marcas chinas", afirmó el ejecutivo.

Petición de política especial

Frente a preguntas sobre la competitividad y la carga impositiva en Argentina, Cambolive admitió no ser un experto económico, pero subrayó que la apertura del mercado aumenta la presión para mejorar la productividad. Propuso una "política especial" que funcione como protección para los autos locales, permitiendo mantener la fábrica en el país.

"Una capacidad de buscar recetas para que los compradores encuentren autos locales a buen precio es esencial", explicó.

Pablo Sibilla, presidente y CEO de Renault Argentina, añadió que los vehículos fabricados en el país enfrentan impuestos como ingresos brutos, tasas municipales y el impuesto a los débitos y créditos, mientras que los importados, por ejemplo de origen chino, no los soportan. Según él, equilibrar esa diferencia es clave para la competitividad.

"Hay que equilibrar la cancha para que la industria no pierda su base productiva", concluyó Sibilla.