El nuevo libro "The Frenchmen", de Emily Eakin, editora de la sección literaria de The New York Times, reconstruye el auge y la caída de la teoría posmoderna francesa —Foucault, Derrida, Lacan, Barthes— y analiza de qué manera esas ideas todavía resuenan en la cultura contemporánea, incluida la era de Donald Trump y las redes sociales.
Eakin llegó a Harvard a fines de los años ochenta, en pleno auge de las llamadas "guerras teóricas", y se integró a un círculo académico fascinado por el pensamiento francés. Con formación tradicional y una temporada previa en Francia, la autora describe su propio recorrido como el de una "provinciana" seducida por una corriente que sentía "extranjera, ligeramente peligrosa" frente a la tradición del Medio Oeste estadounidense en la que se había criado.
Un ciclo de moda académica
El libro documenta cómo, tras años de estudio intensivo de autores como Deleuze, Guattari, Althusser y Lévi-Strauss, buena parte de esa moda teórica ya se había desvanecido cuando una nueva generación llegaba a las aulas. Es un patrón que la autora reconoce también en otros lectores tardíos de la corriente: la sensación de haber llegado justo cuando el interés colectivo empezaba a declinar.
Pese a esa caída de popularidad académica, Eakin sostiene que el vocabulario y las herramientas de análisis del posestructuralismo siguen operando —de forma menos visible— en discusiones actuales sobre lenguaje, poder e identidad, incluidas las que atraviesan la política y la cultura digital contemporáneas.