Un equipo liderado por Paul K. Masonick de la Universidad de Florida demostró que ciertas polillas esfinge pueden emitir ultrasonidos para desorientar a los murciélagos que las persiguen, según un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B.

Estas mariposas nocturnas forman un grupo de alrededor de 1.600 especies. Para investigar su respuesta a los depredadores, los investigadores expusieron a 143 especies a grabaciones de llamadas de caza de murciélagos y simularon el contacto físico. De ese conjunto, 77 machos produjeron sonidos de alta frecuencia; la información sobre hembras aún es limitada.

Tres mecanismos de sonido

Los machos generan los ultrasonidos frotando escamas modificadas ubicadas en las válvulas genitales contra distintas superficies. En el primer grupo, las escamas rozan una segunda fila de escamas situada cerca del extremo del cuerpo. En el segundo, se deslizan sobre espinas rígidas del borde abdominal. En el tercero, el roce ocurre contra pequeños nódulos en la parte inferior del abdomen. Cada tipo de roce produce patrones diferentes: los que usan espinas o nódulos emiten señales más continuas, mientras que los que frotan escamas entre sí generan ráfagas irregulares.

Evolución independiente

El análisis sugiere que la capacidad de producir estos sonidos surgió entre cuatro y siete veces de manera independiente a lo largo de unos 30 millones de años, lo que indica una presión evolutiva recurrente ejercida por los murciélagos.

Opiniones de expertos

"El hallazgo muestra que estas polillas cuentan con un repertorio defensivo más amplio de lo que se conocía", comentó Marc Holderied, biólogo sensorial de la Universidad de Bristol.
"Esta diversidad de emisiones podría ofrecer a las especies más opciones para adaptarse a sus depredadores", añadió Nick Dowdy, biólogo evolutivo del Milwaukee Public Museum.

Los investigadores planean ampliar el estudio a hembras y a otras familias de lepidópteros para comprender mejor la evolución de estas sorprendentes defensas acústicas.