Un contenedor con un cargamento sospechoso fue detenido en el puerto panameño de Manzanillo. Lo que inicialmente se declaró como "buche de pescado" resultó ser 109 sacos de aletas de tiburón con destino a Malasia. Esta situación pone en alerta a los organismos encargados de la protección de especies marinas, ya que la normativa local prohíbe cualquier tipo de extracción, movilización o comercialización de tiburones que figuren en la lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

La investigación en marcha

Las autoridades panameñas confirmaron que el cargamento estaba destinado a Malasia, lo que desencadenó una investigación conjunta para determinar el origen, las rutas y los responsables de esta operación. El Ministerio de Ambiente se encuentra realizando las diligencias administrativas necesarias y ha anunciado que, una vez concluidos los análisis y trámites correspondientes, se iniciará un procedimiento administrativo sancionador basado en la normativa vigente.

"Estamos comprometidos con la protección de las especies marinas y la aplicación estricta de las regulaciones ambientales", afirmó un portavoz del Ministerio de Ambiente.

El contexto de la protección de tiburones

En 2022, Panamá y otros 40 países lograron la inclusión de 19 especies de tiburones en la lista de peligro y peligro crítico de extinción de la CITES. Esto significa que la comercialización de estas especies debe ser reglamentada en todos los Países Parte de la CITES, que suman 186. La demanda de aletas y carne de tiburón en el mercado asiático es una de las principales amenazas para estas especies, con un 68% de la familia de los tiburones "Réquiem" ya en peligro de extinción.

Próximos pasos

La investigación sigue abierta, y las autoridades han anunciado que el caso será remitido a la Fiscalía Superior Especializada en Delitos Ambientales del Ministerio Público para la apertura de las investigaciones penales necesarias y la determinación de posibles responsabilidades. El Ministerio de Ambiente mantiene su compromiso de supervisar el caso y colaborar con todas las entidades involucradas para garantizar el cumplimiento de las regulaciones ambientales y la protección efectiva de las especies de tiburón.