El lunes Benjamin Netanyahu manifestó su apoyo a las recientes medidas sancionadoras presentadas por Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, contra el régimen de Irán. En un comunicado dirigido al funcionario estadounidense, el líder israelí calificó la acción como un “alto precio” para la dictadura y sus colaboradores.

Reacción de Israel

"Exigir un precio justo a esa dictadura cruel y a sus cómplices", afirmó Netanyahu.

El mandatario subrayó la importancia de intensificar la presión económica para debilitar a Teherán, alineándose con la estrategia anunciada por Washington.

Alcance de las nuevas sanciones

Bessent detalló que las restricciones se centran en activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, sectores que, según el Tesoro, permiten a Irán sortear las limitaciones internacionales. Además, se incluyeron más de 60 entidades, individuos y embarcaciones ubicados en varios países, acusados de facilitar el acceso a tecnología vinculada a los programas nucleares y de misiles de Irán.

Advertencias y contexto internacional

"Cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico", declaró Bessent en una rueda de prensa.

El secretario advirtió que cualquier empresa que mantenga relaciones comerciales con Teherán podría enfrentar el “poderío estadounidense”. Señaló que la campaña busca “destruir la economía de Irán” y que “nadie está fuera del alcance de las sanciones”.

El anuncio también alude a posibles restricciones sobre instituciones financieras extranjeras, incluidas aquellas vinculadas a la venta de petróleo iraní, sin excluir a bancos chinos. Bessent indicó que la diplomacia silenciosa será el canal preferido para tratar estos casos.

Según el Departamento del Tesoro, la operación constituye un “Día D económico” contra Irán, apuntando a empresas, bancos, intermediarios y otros actores que facilitan las vías comerciales y monetarias del país.

Influencia de la Casa Blanca

El comunicado recordó la intervención directa del expresidente Donald Trump, quien habría presionado a gobiernos, como el de Emiratos Árabes Unidos, para que suspendan sus operaciones comerciales y financieras con Irán.

Esta coordinación entre Israel y Estados Unidos refuerza la intención de aislar a Teherán y limitar su capacidad de financiar actividades consideradas amenazantes por la comunidad internacional.