Delmy Bolaños, una mujer de 40 años originaria de Sensuntepeque, El Salvador, falleció en un accidente automovilístico en la ciudad de West Covina, California. El incidente ocurrió el sábado 25 de julio de 2026 en la intersección de la South Azuna Avenue y la East Amar Road.
Según las autoridades locales, el choque se registró entre dos vehículos. Los equipos de emergencia del Departamento de Policía de West Covina y del Departamento de Bomberos de la misma ciudad se desplazaron rápidamente hacia la escena del siniestro. Al llegar, confirmaron que se trataba de una severa colisión y que la conductora salvadoreña se encontraba atrapada en el interior de su automóvil.
Esfuerzos de rescate
Los rescatistas del Departamento de Bomberos de West Covina utilizaron herramientas hidráulicas de extracción especializada para intentar liberar a la víctima atrapada. A pesar de los esfuerzos del personal de emergencia, la brutalidad del impacto fue letal y Delmy fue declarada fallecida en el lugar del accidente.
Investigación y consecuencias
El conductor del otro vehículo involucrado en el choque resultó ileso y no requirió atención médica de urgencia. Las autoridades policiales procedieron a retenerlo en el lugar para iniciar las investigaciones de rigor. El individuo fue esposado y puesto bajo custodia, siendo trasladado a las oficinas del Departamento de Policía, donde las autoridades continúan investigando detalladamente las causas que originaron esta tragedia.
Tres hijos en la orfandad
El fallecimiento de Delmy representa una tragedia devastadora para su familia. Como madre soltera y pilar de su hogar, su vida entera giraba en torno al bienestar de sus tres hijos: un joven de 18 años, una adolescente de 16 años y una niña pequeña de apenas 11 años. La familia ha tomado la difícil y dolorosa decisión de darle sepultura en territorio estadounidense debido a los exorbitantes costos que implica un proceso de repatriación a El Salvador.
La familia de Delmy se enfrenta a fuertes dificultades económicas en estos momentos de duelo. La urgencia de recursos económicos es vital para asegurar una despedida digna en EE.UU. y no desamparar a los tres menores que han quedado en la orfandad.