Motorola dio a conocer este jueves de manera global al Signature 27, el teléfono más equipado de su historia y su primera incursión en el terreno de los smartphones ultra premium. El anuncio llega pocos meses después de que la compañía mostrara un anticipo a fines de septiembre y a menos de un año del lanzamiento del Signature original. El precio internacional de referencia es de 1599 dólares, una cifra que lo pone a la altura de un iPhone 18 Max de 512 GB y 200 dólares por debajo de un Galaxy Z Fold8 de Samsung.
La movida implica un cambio de estrategia para Motorola. Desde el Moto X de 2013, la marca acostumbró a sus seguidores a equipos de gama alta con componentes que no eran los más potentes del mercado, pero que ofrecían un rendimiento cercano a un costo bastante menor. El Signature 27 rompe con esa lógica: apila lo mejor disponible en un mismo dispositivo y lo cobra en consecuencia.
Qué trae el Signature 27
El apartado técnico es el argumento central para justificar el precio. El equipo monta el recién presentado chip Qualcomm Snapdragon 8 Extreme Edition Gen 6, el procesador más potente del ecosistema Android, que probablemente también use el Galaxy S27 el año próximo. Lo acompañan 16 o 12 GB de RAM —en América latina se comercializará la versión de 12 GB— y 256 o 512 GB de almacenamiento UFS 4.1.
Para controlar la temperatura, Motorola dejó de lado las cámaras de vapor tradicionales y desarrolló un sistema llamado ArcticMesh: un gel térmico con microdiamantes y una cámara térmica un 40% más grande que la de la generación anterior.
La pantalla es otro de los diferenciales. Se trata de un panel de 6,8 pulgadas con tecnología Tandem OLED, que apila dos capas OLED para lograr mayor eficiencia energética, más durabilidad y un brillo pico de 12.000 nits, el doble que sus competidores. Esa tecnología ya se usa en monitores profesionales y en las últimas iPad Pro y MacBook Pro de Apple. La protección corre por cuenta del Gorilla Glass Ceramic 3 de Corning, el cristal más resistente de la firma.
Completan el conjunto una batería de 7000 mAh que, según la compañía, rinde dos días y medio de autonomía, con carga rápida de 90 watts e inalámbrica de 50 watts. El audio queda a cargo de parlantes estéreo con una nueva arquitectura desarrollada por Bang & Olufsen.
Un test de madurez para la marca
El lanzamiento no es solo un producto nuevo: es una señal del recorrido de Motorola en la última década. La empresa estuvo al borde de desaparecer, fue vendida a Google en 2011 y tres años después pasó a manos de Lenovo. Supo reposicionarse con los plegables Razr y con la línea Edge, y hoy tiene la mitad de las ventas de smartphones plegables en Estados Unidos, por encima de Samsung.
Los números acompañan. En el primer trimestre del año, la facturación creció un 13% frente al mismo período de 2025, y el segmento premium —el más rentable— representó el 19% de todos los envíos de la compañía. En el segundo trimestre, la facturación marcó un récord con un 15% de suba interanual.
Con ese respaldo, el Signature 27 funciona como una prueba de fuego: Motorola ya validó su llegada a los plegables y a la alta gama. Ahora buscará confirmar si el público está dispuesto a pagar precio de ultra premium por un equipo de la marca.