El riesgo país de Argentina cerró la jornada de ayer en más de 850 puntos básicos, la cifra más alta registrada en lo que va del año, señalando la reticencia de los inversores ante la combinación de incertidumbre electoral interna y dudas sobre el futuro apoyo de EE. UU. en política cambiaria.

Wall Street se recupera pero no contagia

Tras la derrota republicana en las elecciones legislativas de EE. UU., el Dow Jones subió cerca del 3 % y el precio del crudo cayó alrededor del 8 %, con el Brent rondando los 95 USD. El rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años se situó bajo el 4,90 % anual. A pesar de este impulso global, la euforia no se trasladó a los activos argentinos.

Mercado local en retroceso

En la Bolsa de Buenos Aires, las acciones bancarias registraron una nueva caída y los bonos locales operaron en rojo, con pérdidas promedio del 0,5 %. La combinación de la volatilidad política y la expectativa de una política cambiaria incierta mantiene a los inversores alejados de la deuda y de la renta variable del país.

Brasil muestra mejor desempeño

El mercado brasileño, pese a la sorpresiva victoria de Lula Da Silva, logró un desempeño superior al argentino. El real se cotizó a 5,46 reales por dólar y el índice Bovespa avanzó un 1 %, evidenciando una mayor confianza de los inversores en la región fuera de Argentina.

Perspectivas y riesgos

Analistas señalan que la incertidumbre electoral, tanto dentro del kirchnerismo como en el frente libertario con figuras como Patricia Bullrich, genera dudas sobre la dirección de la política económica. La posible fragmentación del voto pro-mercado podría favorecer a la oposición y reforzar la aversión al riesgo. Mientras tanto, la expectativa de una resolución de la guerra con Irán y la caída del petróleo podrían aliviar presiones inflacionarias, pero el panorama sigue dominado por la cautela.

"El riesgo país supera los 850 puntos básicos, lo que indica que los inversores están esperando mayor claridad antes de volver a apostar por Argentina", indicó un analista financiero.

En resumen, la combinación de factores externos e internos mantiene a los inversores en la zona de espera, sin que la reciente recuperación de los mercados globales logre revertir la tendencia bajista de los activos argentinos.