Dave Grohl revivió en una entrevista con el medio neozelandés Rog la noche en que cumplió uno de sus sueños: compartir escenario con AC/DC. Todo empezó cuando The Pretty Reckless, la banda que solía abrir los shows de la legendaria agrupación australiana, no podía presentarse y su cantante, Taylor Momsen, le hizo una propuesta inesperada.

De telonero a invitado de lujo

Grohl contó que la relación con The Pretty Reckless viene de lejos y que la llamada de Momsen llegó en un momento clave. "No puedo hacer este concierto. ¿Creés que podrás reemplazarnos?", recordó el músico que le dijo la cantante. Cuando revisó su agenda, se encontró con una coincidencia que lo sorprendió: tenía el día libre.

Así, Foo Fighters ocupó el lugar de la banda invitada en dos presentaciones de la gira "Power Up" de AC/DC. La primera fue un éxito, y la segunda llegó por el mismo motivo: Momsen volvió a ausentarse y Grohl y los suyos volvieron a subir al escenario.

El llanto que no pudo contener

El momento más recordado ocurrió el 2 de octubre en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, cuando Grohl no solo abrió el show sino que también se sumó a AC/DC para interpretar el clásico "Highway To Hell" junto a Angus Young y el resto de la banda.

"Bajé y me puse a llorar, como un niño. Estaba llorando desconsoladamente, casi aullando, y no podía creérmelo", confesó Grohl sobre lo que sintió al terminar la actuación, con su mujer mirando desde un costado del escenario.

El músico no dudó en calificar ese instante como uno de los más importantes de su trayectoria: "Pensé: 'Este es uno de los momentos más redondos de toda mi vida', y nunca lo olvidaré".

La anécdota quedó guardada como una de las más emotivas para el líder de Foo Fighters, que sigue sumando capítulos a una carrera marcada por colaboraciones con grandes nombres del rock.