Martín Lousteau, diputado del bloque Provincias Unidas, publicó este lunes en su blog que la estadística oficial de pobreza para el primer semestre del año muestra un 32,3 % de la población bajo la línea de pobreza, un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto al semestre anterior, cuando la cifra era del 28,2 %.

Cifras oficiales y su contexto

El aumento de la tasa refleja el deterioro de los ingresos familiares en los últimos meses. Lousteau advierte que la tendencia reciente indica que el costo del cambio de régimen económico podría no bastar para eliminar la pobreza y, en cambio, empeorarla.

"La dinámica reciente sugiere que el costo del cambio de régimen quizás no sea suficiente para sacar a nuestros compatriotas de la pobreza y hasta podría empeorar el problema", escribió el diputado.

Tres fallas que entorpecen la medición

Según Lousteau, la metodología oficial presenta tres debilidades estructurales:

  1. Canasta Básica Total desactualizada, basada en precios de 2004‑2005, lo que minimiza la participación de los servicios en el gasto familiar.
  2. Dependencia de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, cuya forma de cálculo durante períodos de alta inflación, como el vivido bajo el Frente de Todos, tiende a sobreestimar la pobreza.
  3. Incapacidad de la encuesta para ponderar adecuadamente los ingresos de los trabajadores informales, ya que se basa en autorreportes que pueden ser imprecisos.
"La canasta que se utiliza data de 2004‑2005 y subestima el peso de los servicios en los hogares", explicó Lousteau.

Qué implica la revisión

Lousteau citó un estudio del Centro de Estudios Distributivos de la Universidad Nacional de La Plata (CEDLAS) que recalibra los indicadores para corregir esos desajustes. El autor sostiene que, al aplicar esas correcciones, la supuesta “ganancia” registrada en 2024‑2025 se desvanece.

"Si revisamos cuidadosamente la metodología y corregimos los tres problemas señalados, lo que queda ciertamente no es una Argentina que haya sacado a millones de la pobreza", afirmó.

El diputado recordó que la medición de pobreza por ingresos se introdujo en Estados Unidos en la década de 1960 y citó al premio Nobel James Tobin, quien afirmó que la evaluación de una gestión pública se basa en su capacidad para reducir de forma sostenida la incidencia oficial de la pobreza.

En conclusión, Lousteau pide que el debate se centre en la calidad de la medición y en si la caída observada en los últimos años representa una mejora real y perdurable.