La noche del 25 de julio de 1975, tropas de la Segunda Brigada de Infantería, la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda irrumpieron en el Centro Universitario de Occidente de la Universidad de El Salvador en Santa Ana. Aquella incursión se convirtió en un hito de la represión estatal contra el movimiento universitario.

El gobierno negó la intervención militar, aunque reconoció la prohibición del Desfile Bufo, un acto que había adquirido carácter simbólico en la defensa de la autonomía universitaria.

La tensión política en El Salvador

La tensión política en El Salvador durante la década de 1970 se reflejaba en cada rincón del país. Bajo el gobierno del coronel Arturo Armando Molina, el aparato de seguridad operaba con coordinación y disciplina, siguiendo la doctrina de seguridad nacional marcada por el anticomunismo y la influencia estadounidense.

La intervención militar

La intervención militar del campus de Santa Ana no solo buscó impedir el desfile estudiantil, sino también enviar un mensaje de control ante el crecimiento de la protesta juvenil. El Desfile Bufo de Santa Ana, instaurado en 1966, representaba mucho más que una marcha festiva. La actividad combinaba sátira política y creatividad, convirtiéndose en un ritual de crítica pública contra el poder y la corrupción.

Las tropas entraron al Centro Universitario de Occidente en plena noche. Testimonios recogidos por la Universidad de El Salvador indican que los estudiantes huyeron por terrenos y fincas colindantes, mientras otros sufrieron detenciones y agresiones físicas. La operación dejó destrucción en aulas, laboratorios y confiscación de materiales preparados para la actividad satírica.

Consecuencias

La comunidad universitaria interpretó la incursión como una ruptura de la autonomía, principio que hasta entonces había servido de escudo ante la injerencia estatal. El 26 y 29 de julio, el estudiantado del CUO intentó organizar marchas de protesta para denunciar la intervención militar y defender la autonomía universitaria. Las manifestaciones fueron reprimidas con fuerza aún mayor, utilizando vehículos militares y helicópteros.

Legado

La intervención militar ocurrida hace 51 años en el Centro Universitario de Occidente permanece como un símbolo de la vulnerabilidad de la autonomía universitaria frente a los poderes estatales. En la actualidad, la comunidad de la UES utiliza el recuerdo de aquel asalto como plataforma educativa y política en la formación de ciudadanía crítica.