En La Habana, la capital de Cuba, se observan serios signos de deterioro urbano: muros agrietados, balcones oxidados y estructuras que pierden parte de su soporte, un proceso que se ha acentuado en los últimos años.

Estado de la infraestructura

Los edificios históricos, algunos con más de un siglo de antigüedad, muestran desprendimientos de pintura, techos vulnerables y columnas en riesgo de colapso. No solo los inmuebles abandonados sufren, también viviendas habitadas presentan grietas y techos que se vienen abajo.

Consecuencias para los residentes

El déficit de viviendas en Cuba supera las 800.000 unidades; en la capital, personas continúan viviendo en viviendas que presentan daños estructurales graves. La falta de mantenimiento ha convertido a varios barrios en escenarios de riesgo permanente para sus habitantes.

Perspectiva futura

Autoridades locales reconocen la magnitud del problema, pero hasta el momento no se ha anunciado un programa integral de restauración que abarque la magnitud del deterioro.

Sin una estrategia clara de reparación, la población de La Habana seguirá conviviendo entre ruinas que forman parte de su patrimonio histórico.