Las ventas al exterior de carne vacuna con sello Angus podrían marcar un récord este año. La Asociación Argentina de Angus estima que el volumen exportado cerrará 2026 en torno a las 25.000 toneladas, un salto que casi triplica las 9.000 toneladas del año pasado. El dato lo aportó Amadeo Derito, presidente de la entidad, en el marco de la feria SIAL de París, donde la asociación mantuvo reuniones con importadores de distintos países.
"Estamos creciendo un 200%", resumió Derito al describir la evolución del negocio. La apertura del mercado estadounidense y el avance de la demanda china figuran entre los factores que explican el crecimiento.
Los mercados que tiran del negocio
Estados Unidos, China, la Unión Europea e Israel concentran hoy las compras de esta carne diferenciada. Para la asociación, el mercado estadounidense ofrece el mayor recorrido, porque allí la marca Angus está fuertemente ligada a la calidad y la Argentina todavía tiene espacio para crecer en ese segmento de alto valor.
La entidad no comercializa carne: certifica el atributo Angus y conecta a los compradores con los frigoríficos y empresas que operan bajo ese sello, reconocido internacionalmente. Según Derito, esa marca funciona como garantía de calidad y despierta interés entre importadores europeos, incluso en nichos que piden carne halal.
En China, los compradores valoran especialmente el sabor. "El diferencial de Argentina es el sabor de la carne, que tiene que ver mucho con la recría a pasto nuestra y que le da un sabor distinto", señaló el dirigente. El desafío pendiente pasa por igualar los niveles de marmoleo y el tamaño de los cortes que ofrecen Estados Unidos y Australia. El marmoleo es la grasa intramuscular que aporta jugosidad. Para Derito, aumentar el peso de faena y mejorar el tipo de novillo ayudaría a cumplir esas exigencias.
Japón asoma como otro destino posible, aunque los aranceles elevados complican la competitividad. Uruguay, que accedió antes a ese mercado, también encuentra obstáculos por las condiciones tributarias.
Un negocio con realidades desparejas
El crecimiento exportador no se traduce en iguales resultados para todos los eslabones de la cadena. El criador atraviesa un buen momento por el valor del ternero, mientras que quienes compran esos animales para recriarlos o engordarlos trabajan con márgenes más ajustados.
"Está hoy en mejor situación el criador, el que vende el ternero, que el que trabaja con invernada de compra", afirmó Derito. Como referencia, mencionó terneros británicos de 180 kilos a entre 6.000 y 6.500 pesos por kilo, frente a novillos que se colocan a unos 4.500 pesos. Esa brecha obliga a destinar los primeros kilos ganados a cubrir el costo de reposición.
En los frigoríficos el panorama también es heterogéneo: el encarecimiento de la hacienda recorta márgenes en algunas empresas, aun cuando los precios de exportación mejoraron. Al mismo tiempo, productores mixtos evalúan cambiar de rumbo y, en lotes agrícolas con rindes medios, la cría aparece con mejores márgenes brutos, lo que podría derivar en una reasignación de superficie hacia la ganadería.
El contexto global juega a favor
Derito sostiene que las perspectivas siguen siendo favorables por la escasez mundial de carne frente a una demanda sostenida. Estados Unidos atraviesa una caída fuerte de su producción y China continúa entre los grandes compradores del mundo. En ese escenario, la Argentina tiene una oportunidad, aunque deberá mejorar su eficiencia productiva y desarrollar una oferta capaz de responder a esa demanda.