El viernes, el gobierno de Irán rechazó la reciente afirmación del presidente Donald Trump, quien describió su política como una "guerra económica" contra el país. Desde la capital, Teherán sostuvo que la estrategia de presión financiera de Washington es un recurso ya probado y sin resultados.
Respuesta diplomática
El canciller de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, recordó que administraciones anteriores, como la de Barack Obama, aplicaron sanciones similares sin lograr sus objetivos. En sus redes, el diplomático comparó la actual iniciativa con episodios pasados, señalando una cadena de fracasos.
"Ya hemos visto esta película antes. La misma tontería, diferentes matones", escribió Araqchi.
El funcionario trazó una breve cronología: hace 14 años, sanciones “más devastadoras” fracasaron; ocho años después, la "presión máxima" también resultó infructuosa; hace cinco meses, la "rendición incondicional" no se concretó; y hoy, la "operación económica más aplastante" se perfila como otro intento condenado al fracaso.
Advertencia militar
Paralelamente, la alta dirección de las Fuerzas Armadas iraníes emitió una señal de alerta. El jefe del Estado Mayor General, Ali Abdulahi, informó al ministro de Defensa interino, Mayid Ibn al Reza, que el aparato militar está en máxima disposición para contrarrestar cualquier acción derivada de la presión económica.
"Afrontaremos cualquier error de cálculo y cualquier amenaza con respuestas revolucionarias, aplastantes y devastadoras", declaró Abdulahi.
El alto mando subrayó que el desarrollo reciente de la industria de defensa nacional ha creado una "revolución industrial de la defensa disuasoria", capaz de responder a cualquier incursión externa.
Con esta postura, Teherán combina una crítica diplomática con una firme advertencia militar, señalando que la presión económica de EE.UU. no altera su capacidad de respuesta.