El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Argentina registró un aumento del 1,9 % en septiembre de 2026, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Patrón de subidas y caídas

Ese salto reactivó el llamado patrón de “serrucho”, en el que los meses se alternan entre subas y caídas leves. Consultoras privadas anticipan que la dinámica se mantendrá al menos hasta marzo de 2027, con variaciones mensuales que oscilarán entre 1,6 % y 1,8 %.

El pronóstico medio del REM indica un 1,7 % para octubre, 1,6 % en noviembre, 1,8 % en diciembre, y de nuevo 1,6 % en enero y febrero de 2027, para cerrar con 1,7 % en marzo.

Factores que complican la desinflación

Los incrementos estacionales de alimentos, combustibles, carnes y verduras, junto a ajustes de tarifas y servicios regulados, generan fluctuaciones que impiden una caída continua. Además, la inflación ya incorporada en jubilaciones, pensiones, asignaciones sociales, cuotas de medicina prepaga y acuerdos salariales vuelve a aparecer en los meses siguientes, creando una inercia que ralentiza la desinflación.

Opinión de los economistas

El economista Juan Manuel Telechea explicó que este comportamiento es típico de los planes de estabilización que logran reducir inflaciones muy altas. > "Bajar la inflación desde niveles del 100 % o 200 % es rápido, pero después cuesta mucho más frenar la inflación inercial", afirmó Telechea.

Según su análisis, la caída acelerada que se vio al inicio de la gestión del presidente Javier Milei se ha convertido en una fase de ajuste más lenta, donde los precios aún no alcanzan la meta de menos del 1 % mensual anunciada para agosto de 2026.

En resumen, aunque el IPC mostró una baja en los últimos meses, la tendencia de alternancia y la inercia estructural hacen que la meta de una inflación sostenida bajo el 2 % mensual siga siendo un desafío para los próximos meses.