Martín Cabrales, presidente de la empresa familiar de café Cabrales S.A., ingresó como académico titular de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa (Ancem) durante una ceremonia realizada en Buenos Aires. En su discurso, el empresario pidió avanzar en la industrialización de los recursos naturales argentinos para dejar de ser un proveedor de materias primas y pasar a exportar productos elaborados de mayor calidad.

El acto estuvo encabezado por Daniel Funes de Rioja, presidente de la entidad. Cabrales recibió la medalla y el diploma que lo acreditan como miembro titular y asumió el sitial Vicente L. Casares, un reconocimiento a su trayectoria al frente de la compañía y a su participación en el ámbito económico y social.

El mensaje: industria, empleo y valor agregado

Cabrales sostuvo que la Argentina no puede conformarse con su histórico rol de "granero del mundo". "No hace falta tener la materia prima para ser potencia. Para ser potencia hace falta industria y compromiso", afirmó, y defendió el desarrollo industrial como motor de empleo, inversión y crecimiento.

Para dimensionar el peso del sector, el empresario aportó datos: la industria de alimentos y bebidas representa el 30% del PBI industrial manufacturero, el 33% del empleo industrial registrado y el 37% de las exportaciones totales, por más de US$32.000 millones. Sus productos, según indicó, llegan a más de 180 mercados en los cinco continentes.

El presidente de Cabrales también reclamó reglas claras y seguridad jurídica para que las empresas puedan competir en el mercado local y en el exterior. A su juicio, esas condiciones son indispensables para sostener inversiones y preservar puestos de trabajo incluso en contextos adversos. "Es invertir cuando sería más racional esperar. Es mantener el empleo cuando sería más fácil recortar", expresó al referirse a la responsabilidad empresaria.

Empresas familiares: mirar más allá de la coyuntura

Otro eje de su intervención fue la continuidad de las compañías familiares. Junto a sus hermanos, Cabrales conduce la firma que su abuelo fundó en Mar del Plata en 1941. "Las empresas familiares no pensamos en el corto ni en el mediano plazo. Pensamos en las próximas generaciones", afirmó.

En esa línea, planteó que la actividad empresaria debe mantener un compromiso con la sociedad: "El beneficio es la consecuencia de hacer las cosas bien, y no es el único fin".

Cabrales es abogado egresado de la Universidad Católica Argentina (UCA) y tiene estudios de posgrado en Alta Dirección en el IAE de la Universidad Austral. Integra la tercera generación que conduce la empresa y participa en entidades como la Unión Industrial Argentina (UIA), la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) y el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP).

El homenaje a un pionero y el rol de la Academia

Durante su discurso, Cabrales evocó a Vicente L. Casares, fundador de La Martona en 1889 y pionero de la industria láctea argentina, a quien destacó por haber integrado producción, industrialización y comercialización en un mismo proyecto. "Hace 137 años demostró algo de lo que todavía es necesario hablar: que la Argentina puede agregar valor. Que no tiene que resignarse a exportar únicamente materia prima", señaló.

En la apertura, Funes de Rioja recordó que la Ancem fue creada en 1994 y reconocida como Academia Nacional en 1998. Su misión, dijo, es tender puentes entre la educación, la empresa y la sociedad, preservando la independencia político-partidaria y la pluralidad de ideas frente a los cambios económicos, tecnológicos y sociales.

El secretario de la Academia, Santiago Soldati, también destacó la trayectoria de Cabrales al frente de la compañía familiar y su participación en entidades empresariales, culturales y sociales. Remarcó que los empresarios no solo generan actividad económica y empleo, sino que cumplen un rol central en el entramado productivo del país.