Ayer el Tesoro nacional refinanció los vencimientos de deuda exclusivamente con bonos en pesos o atados al tipo de cambio oficial, descartando cualquier emisión nueva en dólares. La medida se dio en medio de un riesgo país de 628 puntos básicos, el nivel más alto en los últimos seis meses.

Riesgo país y nueva táctica de financiamiento

El salto del riesgo país obligó al gobierno a evitar la colocación de deuda en dólares, pues los costos actuales superan el 10 % anual. Según fuentes del Ministerio de Economía, la estrategia busca no “convalidar” tasas de dos dígitos que encarecerían la financiación externa.

Impacto en el plan financiero 2027

El equipo económico había proyectado una emisión de USD 5 000 millones mediante el Bonar 2029 como pieza central del plan financiero de cara a 2027. Con el escenario actual, esa operación parece inviable; para volver a considerar el Bonar, el riesgo país tendría que volver a niveles cercanos a los 400 puntos básicos, algo que los analistas califican de poco probable.

"100 % de roll en un contexto internacional sumamente adverso y a tasas en torno a las del mercado secundario", señaló Felipe Núñez, funcionario cercano al ministro de Economía.

Subasta de deuda en pesos y condiciones del mercado

En la reciente licitación de deuda en pesos, la Secretaría de Finanzas adjudicó $8,62 billones tras recibir ofertas por $9,77 billones, logrando un rollover del 100,08 % y apenas un pequeño excedente de financiamiento fresco. El primer instrumento adjudicado fue el bono atado a la tasa TAMAR, con vencimiento el 30 de julio de 2027 (código TML27), que recibió $2,92 billones y un margen del 3,63 % sobre la referencia.

El Banco Central planea comprar hasta USD 10 000 millones para cubrir pagos de vencimientos el próximo año, pero la disponibilidad de espacio en el mercado cambiario es incierta. En 2026 el BCRA adquirió más de USD 14 000 millones, pero en septiembre solo logró comprar menos de USD 300 millones, la cifra más baja del año. Mientras tanto, el dólar mostró una leve alza: el oficial subió a $1.545 y el contado con liquidación a $1.620.

Con la campaña electoral a la vuelta de la esquina, los inversores permanecen cautelosos, lo que mantiene alta la volatilidad y dificulta cualquier intento de financiarse en dólares a costos razonables.