La tercera edición del foro agroindustrial FARO se realizó en Rosario, organizada por AgroActiva y Salones Puerto Norte, y congregó a aproximadamente 380 participantes bajo el lema G‑Zero, que alude a un escenario internacional sin una potencia dominante.

Mercados premium y nuevas exigencias

Maximiliano Díaz, magíster en Políticas Públicas y socio de Endógena Consultora, analizó el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea. Según él, el acuerdo abre la puerta a un mercado de alto valor, pero obliga a una transformación productiva que reduzca el impacto ambiental y mejore los márgenes del productor.

"Es una oportunidad de acceder a un mercado premium, pero también un desafío para elevar la calidad y la trazabilidad", afirmó Díaz.

Destacó que Argentina se compromete a bajar los derechos de exportación de soja a la UE al 14 %, aunque el acceso vendrá acompañado de requisitos más estrictos de certificación.

Geopolítica sin árbitro

Andrés Malamud, politólogo de la Universidad de Lisboa, explicó que el concepto G‑Zero, acuñado por Ian Bremmer, describe una etapa donde ninguna gran potencia puede imponer normas internacionales. En este contexto, la resolución de conflictos depende de la fuerza o de acuerdos bilaterales, no de un árbitro neutral.

"No hay referí, no hay juez; la diplomacia se vuelve el sustituto ante la ausencia de instituciones capaces de hacer cumplir reglas compartidas", sostuvo Malamud.

El especialista añadió que la lejanía, antes un obstáculo para Argentina, ahora representa una ventaja estratégica.

Eficiencia como brújula empresarial

Roberto Vassolo, profesor de Estrategia del IAE Business School, centró su intervención en la necesidad de impulsar la eficiencia y la productividad para competir en un entorno abierto. Subrayó que, más allá del precio, las empresas deben diferenciarse mediante marcas fuertes, cercanía al cliente e inversión en I+D.

"El mundo demandará muchísima eficiencia y foco en la productividad", indicó Vassolo.

Juan Pablo Cosentino, especialista en tecnología, completó la jornada abordando el papel de la inteligencia artificial y la digitalización como motores de competitividad.

La discusión dejó claro que, pese a la incertidumbre global, la adaptación a normas más exigentes y la mejora interna son claves para que la agroindustria argentina mantenga su posición en los mercados internacionales.