El gobierno cubano aprobó el Decreto 160 el 22 de julio de 2026, lo publicó en la Gaceta Oficial el 28 de julio y entró en vigor el 4 de agosto; la norma autoriza a mipymes y cooperativas no agropecuarias a ofrecer servicios farmacéuticos, una actividad que antes monopolizaba el Estado.
Marco legal y su puesta en marcha
Aunque la regulación es reciente, locales privados ya vendían medicamentos de forma informal en municipios habaneros como Regla desde 2024. La legalización llega después de dos años de venta clandestina, pero sin establecer límites de precio ni requisitos técnicos claros.
Costos que superan los salarios de pensionados
En una farmacia de Regla se registraron precios que resultan inalcanzables para la mayor parte de la población. La cefálexina pediátrica en polvo cuesta $2.000 CUP (≈ USD 2.95), la nistatina $1.200 CUP (≈ USD 1.77), el ácido fólico en jarabe y la difenhidramina alcanzan $1.800 CUP (≈ USD 2.65), y los suplementos vitamínicos varían entre $2.000 y $3.000 CUP (≈ USD 2.95‑4.42). Una jubilación promedio ronda los $4.000 CUP mensuales, equivalentes a apenas USD 6 en el mercado informal, según la agencia EFE.
"Los precios sí están duros. Los precios son caros", comentó una residente de Regla a Radio Martí.
Dudas sobre la calidad y la supervisión
El médico opositor Eduardo Cardet, radicado en Holguín, advirtió que la apertura del sector privado no garantiza la calidad ni el cumplimiento de los controles farmacéuticos exigidos. "No sé hasta qué punto estas farmacias privadas se puedan estructurar con la calidad y, dentro de la calidad, los controles que lleva. Es algo muy complejo porque necesita de personal especializado, de personas que entiendan de farmacología, que dominen el tema, porque no es algo tan simple como mucha gente pueda pensar", señaló en entrevista.
El presidente Miguel Díaz‑Canel reconoció que solo el 30 % del cuadro básico de medicamentos está disponible en la red estatal, mientras que la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Ecomed) estima un déficit de más del 70 %. La escasez se atribuye a la falta de materias primas, divisas y problemas energéticos, y ha llevado a que el sector privado se convierta en la única opción para muchos pacientes, pese a los costos prohibitivos.
Esta situación plantea un reto para el sistema de salud cubano, que deberá equilibrar la necesidad de abastecimiento con la garantía de acceso y calidad para la población más vulnerable.