Un hondureño de 26 años fue detenido por la Policía Nacional Civil de El Salvador después de ser acusado de robar alcancías en la Catedral de San Miguel.
Detalle del arresto
El arresto se produjo cuando el sospechoso intentaba abandonar el país por la frontera de El Amatillo, en La Unión. La Policía Nacional Civil indicó que el detenido será remitido a la justicia por el delito de hurto.
El hondureño, identificado como Antony Esaú Ávila Raudales, tiene antecedentes por entrada ilegal con fines delictivos en Estados Unidos y por escándalo en la vía pública en dos ocasiones.
Consecuencias legales
La legislación penal salvadoreña regula el hurto en el artículo 207 del Código Penal, que castiga a quien se apodera de una cosa mueble ajena y la sustrae de quien la tiene, sin ejercer violencia sobre las personas ni fuerza sobre las cosas. La pena prevista para este delito es de seis a ocho años de prisión cuando el valor de lo hurtado supera los doscientos colones o su equivalente legal.
'La condición de extranjero del detenido no modifica la aplicación de la ley penal salvadoreña', según la institución policial.
La ley salvadoreña se aplica a todo hecho punible cometido total o parcialmente dentro de su territorio o en lugares bajo su jurisdicción. El detenido debe ser juzgado por tribunales locales conforme al Código Procesal Penal, con las garantías de debido proceso y derecho de defensa.
Posibles consecuencias migratorias
La normativa migratoria salvadoreña establece que un extranjero que cometa delitos en el país puede ser deportado o expulsado del territorio salvadoreño tras cumplir la condena, o antes por razones de seguridad pública, con prohibición de reingreso.