Cuatro ex‑directivos y científicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) anunciaron su desvinculación de la entidad, describiendo los motivos de su partida y los proyectos que ahora desarrollan. Los testimonios provienen de Aquiles Salinas, Nicolás Sosa, Juan Pablo Ioele y Facundo Ferraguti, quienes trabajaron en estaciones experimentales de Córdoba y Santa Fe.
Trayectorias dentro del INTA
Aquiles Salinas inició su carrera en la Estación Experimental Manfredi (Córdoba) hace más de 30 años, pasando de técnico a director de la estación y coordinador de programas nacionales de riego. Nicolás Sosa dedicó 19 años al manejo de efluentes pecuarios y a la gestión de suelos en la misma estación. Juan Pablo Ioele se desempeñó como extensionista en la sede de Marcos Juárez y lideró la Agencia de Extensión Rural de Corral de Bustos. Facundo Ferraguti fue investigador en la Estación Experimental Oliveros (Santa Fe), coordinando la Red Nacional de Maíz del INTA.
Razones de la partida
Los cuatro coincidieron en que la decisión fue meditada y motivada por la necesidad de nuevos retos. > "Después de toda una vida dentro del INTA, sentí que era momento de buscar otras formas de aportar al sector", afirmó Salinas. Sosa señaló que el cierre de su etapa estuvo ligado a la búsqueda de mayor autonomía profesional. Ioele recordó que, aunque el INTA había sido su sueño, la salida se hizo inevitable para explorar caminos diferentes. Ferraguti explicó que la evolución de la investigación en maíz le abrió puertas en el ámbito privado.
Visión y proyectos actuales
Desde sus nuevos roles, los ex‑referentes siguen vinculados al agro. Salinas trabaja como asesor privado en tecnologías de riego, destacando el creciente interés en soluciones desarrolladas en Córdoba. Sosa colabora con empresas que gestionan residuos pecuarios y promueve la fertilidad del suelo. Ioele asesora a cooperativas agrícolas en manejo de cultivos y sanidad. Ferraguti participa en redes de ensayo de híbridos de maíz a nivel nacional.
El INTA atraviesa un proceso de reorganización institucional, y los testimonios subrayan la importancia de mantener la continuidad de los conocimientos generados durante décadas.
"El INTA fue mi escuela; ahora llevo esas lecciones a nuevos proyectos", concluyó Salinas.
El sector agropecuario seguirá observando cómo se integran estas experiencias externas en la agenda del instituto.