Una investigación presentada en el Congreso Aapresid demostró que la práctica del barbecho no funciona como una reserva de agua para la siguiente siembra. El trabajo fue liderado por la ingeniera agrónoma Viviana Bondaruk, del Instituto de Estudios de la Facultad de Agronomía de la UBA y CONICET (IFEVA), en conjunto con la Red de Cultivos de Servicios de Aapresid. Se analizaron más de 60 sitios distribuidos en cinco regiones agrícolas del país, con datos recopilados entre 2018 y 2023.
Resultados clave
Los datos indican que, al término del periodo de barbecho, solo entre 24% y 44% del agua presente en el perfil del suelo permanece disponible para el cultivo posterior. En otras palabras, la mayor parte del recurso se pierde por evaporación, escorrentía o percolación. "Los barbechos efectivamente consumen agua", señaló Bondaruk en la entrevista.
Reacciones y contexto
Durante décadas se sostuvo que, al no haber vegetación en invierno, el suelo conservaría la humedad para la soja o el maíz. "Era una noción que acompañaba las prácticas convencionales", explicó la investigadora. Sin embargo, la expansión de los cultivos de servicio, sembrados en el mismo periodo, generó dudas entre los productores, quienes en 2021‑2022 afirmaron que estos cultivos les absorbían demasiada agua.
Qué implica para el campo
El estudio sugiere replantear la estrategia de dejar tierras en barbecho como método de ahorro hídrico. Los agricultores podrían reconsiderar la adopción de cultivos de servicio u otras técnicas que mejoren la retención de agua sin depender del barbecho tradicional. La evidencia ahora respalda la necesidad de gestionar el recurso hídrico de forma más activa y basada en datos.
"La noción era que esa agua después no quedaría disponible para el cultivo de renta", recordó Bondaruk.
El hallazgo abre la puerta a nuevas investigaciones y a la revisión de recomendaciones agronómicas en Argentina.