Lake Mead y Lake Powell, los principales embalses de Estados Unidos, descendieron en julio de 2026 a niveles de almacenamiento sin precedentes, impactando a cerca de 40 millones de personas en siete estados del oeste y profundizando la crisis hídrica que afecta a la región. El descenso se atribuye a la escasez de nevadas en las Montañas Rocosas y a una demanda creciente, según las autoridades del sector hídrico federal.

De acuerdo con la Oficina de Reclamación de Estados Unidos (USBR) y el Centro para Estudios del Río Colorado de la Universidad de Colorado, el 12 de julio la suma de reservas de ambos embalses cayó a 12,7 millones de acres-pie, superando el récord anterior de marzo de 2023. La USBR informó que Lake Powell descendió a 3.523 pies sobre el nivel del mar el 22 de julio, mientras que Lake Mead se ubicó justo por debajo de 1.043 pies. Estas cifras representan los valores más bajos desde 1957, cuando la represa Glen Canyon todavía no permitía la acumulación de agua en Lake Powell.

Causas del descenso

El retroceso de los embalses responde a una combinación de factores climáticos y de gestión. La cuenca del río Colorado depende en gran medida del deshielo de las Montañas Rocosas y de las precipitaciones invernales. La USBR atribuye la crisis actual a un invierno 2025-2026 con acumulación de nieve muy por debajo del promedio, lo que redujo el caudal de entrada a Lake Powell y, en consecuencia, a Lake Mead, acentuando el estrés hídrico en una zona históricamente vulnerable.

Niveles actuales

Según datos de la USBR actualizados al 19 de julio de 2026, Lake Powell se encuentra al 22% de su capacidad total, mientras que Lake Mead está al 27%. La suma de almacenamiento en el sistema del río Colorado alcanza el 33%, en comparación con el 39% registrado en la misma fecha del año anterior. Esta situación marca la menor reserva combinada desde la década de 1950.

Importancia de los embalses

Lake Mead y Lake Powell son los pilares del sistema hídrico del oeste de Estados Unidos. Juntos abastecen de agua potable a cerca de 40 millones de personas en Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming, además de comunidades indígenas y regiones del norte de México, según la USBR.

Consecuencias y perspectivas

El descenso de los niveles en Lake Mead y Lake Powell durante 2026 responde principalmente a la baja acumulación de nieve en las Montañas Rocosas y a condiciones de sequía persistente. El análisis de la USBR indica que el invierno 2025-2026 presentó precipitaciones muy por debajo de la media, lo que repercutió en la escasez de escurrimientos hacia la cuenca del río Colorado. A este escenario se suma el incremento en la demanda de agua por el crecimiento poblacional y agrícola, así como la evaporación asociada a temperaturas elevadas. El fenómeno El Niño, aunque podría traer lluvias adicionales en el próximo invierno, no compensa la falta de precipitaciones acumuladas en los últimos años.

La situación de los embalses es crítica y requiere atención inmediata para garantizar el suministro de agua en el oeste de Estados Unidos. La búsqueda de soluciones sostenibles y la gestión eficiente de los recursos hídricos son fundamentales para enfrentar esta crisis.