La segunda vuelta electoral en Brasil sacudió los mercados de la región. El lunes 25, la Bolsa de San Pablo se derrumbó 14% y el real brasileño cedió 9%, borrando casi toda la ganancia acumulada en lo que va del año. El movimiento no tardó en sentirse en Buenos Aires: acciones, bonos y cotizaciones del dólar reaccionaron a lo largo de toda la semana.

El impacto sobre el tipo de cambio local fue contenido, pero suficiente para dejar marcas. En octubre la cotización mayorista avanzó 17 pesos, un 1,1%, hasta $1.534, y volvió a quedar por debajo de la inflación mensual. Los dólares financieros, en cambio, mostraron un salto más visible: el "contado con liquidación" se acercó a $1.700, también en zona de máximos.

El termómetro que mira al socio comercial

El dato que más atención concentró fue el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que elabora el BCRA. Tras la devaluación del real —que llegó a 5,60 por dólar, un máximo desde mayo de 2025—, el indicador retrocedió a la zona de 82 puntos, su nivel más bajo desde mayo del año pasado. Aun así, sigue unos ocho puntos por encima de los 74 puntos que dejó la gestión anterior, con control de cambios estricto y un atraso cambiario notorio en el mercado desdoblado.

La relevancia de Brasil en esa medición no es menor: el BCRA le asigna un 32% del peso del índice, ponderado por el comercio de manufacturas del último año móvil. Detrás aparecen la Zona del euro (19%), China (16%) y Estados Unidos (12%). El índice toma base 100 como equilibrio teórico el 17 de diciembre de 2015 y compara la evolución nominal del peso con las monedas de los doce principales socios comerciales.

"Se obtiene a partir de un promedio ponderado de los tipos de cambio nominales bilaterales de los principales socios comerciales del país", precisa el BCRA sobre la construcción del indicador.

Un colchón que existe, pero no es infinito

La economía argentina llega a este escenario con un superávit comercial robusto: USD 18.249 millones acumulados entre enero y agosto de 2026. La balanza de pagos, sumando bienes, servicios y cuenta financiera, tampoco muestra desequilibrios. Con esos números, hablar de atraso cambiario sería apresurado, aunque el análisis hacia adelante no es tan lineal.

El frente externo se deteriora al mismo tiempo que el mercado local ya miraba con cautela la recuperación de la actividad. A eso se suma un dato que pesa: en 2027 los vencimientos de deuda soberana en moneda extranjera superarán los USD 20.000 millones, y la dolarización de carteras por incertidumbre electoral no es un factor menor.

El superávit comercial, además, se explica en parte por importaciones golpeadas por la debilidad de la demanda interna, con la industria manufacturera en contracción y señales de recesión técnica. El índice bilateral con Brasil, por su parte, tocó los 80 puntos en la última semana.

El real ya marcó su nivel más alto frente al dólar desde mayo de 2025 y el mercado argentino sigue de cerca cada movimiento. La pregunta que sobrevuela es si la devaluación del principal socio comercial alcanza para inclinar la balanza o si el colchón comercial argentino aguanta el tirón.