Un especialista en finanzas, tras publicar un artículo en Infobae el 19 de septiembre, señaló que adquirir una compañía sin una valoración rigurosa puede eliminar el valor creado.

Errores que erosionan el valor

"Pagar de más, ignorar los riesgos y creer que la valuación termina el día de la firma son los errores que destruyen el valor de una adquisición", explicó el autor.

El primer peligro es pagar un precio superior al valor real, basándose en proyecciones optimistas o sinergias inexistentes. El segundo consiste en pasar por alto los riesgos y contingencias que acompañan la operación. El tercero, pensar que la valoración queda concluida al firmar el contrato, impide ajustar la inversión a cambios posteriores.

Valorar más allá del **Ebitda**

Utilizar únicamente un múltiplo de Ebitda brinda una aproximación rápida, pero no captura la complejidad del mercado ni las particularidades de la empresa. Es necesario proyectar los flujos de caja futuros, incorporar variables macroeconómicas como crecimiento sectorial, inflación, tipo de cambio y tasas de interés, y comparar con operaciones similares realizadas bajo condiciones equivalentes.

Ajustar la información histórica

Los estados contables deben ser comparables. En Argentina, la normativa exige ajustar por inflación cuando la acumulada supera el 100 % en tres años; los ajustes se realizaron entre 1984-1995, 2002-2003 y desde 2018. Convertir los valores históricos a dólares al tipo de cambio promedio disponible (por ejemplo, el dólar MEP) puede ofrecer una referencia más realista que usar el tipo de cierre.

Además, si la empresa objetivo cierra su ejercicio en un mes distinto al de la compradora, es necesario homogeneizar los períodos, trasladando saldos mensuales para alinear los ejercicios contables.

Reconocer diferencias en la presentación contable

Aunque las normas establecen pautas, pueden existir divergencias en la clasificación de cuentas. Trabajar con sumas y saldos de la empresa objetivo y resumirlos según los rubros usados por la compradora facilita la comparación. Reunirse con el personal de la compañía ayuda a identificar y corregir discrepancias.

Analizar riesgos y contingencias

Identificar los riesgos operativos, legales y financieros es esencial. Cambios en la estructura accionarial pueden alterar la gestión y los resultados; por ello, la valoración debe incluir escenarios que reflejen esas transformaciones.

Seguir estos pasos permite reducir la probabilidad de destruir valor y aumenta la probabilidad de que la adquisición genere los beneficios esperados.