El economista Sebastián Galiani calificó como un "despropósito" una devaluación del peso, incluso si implicara abandonar las bandas cambiarias. Lo dijo en una entrevista desde Estados Unidos, en medio del debate por las reservas del Banco Central y el nivel del tipo de cambio.

Galiani es doctor en Economía por Oxford, ocupa la cátedra Weatherhead Presidential Chair en Tulane University y es investigador asociado del NBER. En los últimos tiempos se convirtió en una de las voces más escuchadas por el entorno del presidente Javier Milei.

Su definición llegó días después de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, un resultado que golpeó a los mercados financieros y cambiarios del socio mayor del Mercosur y, con más fuerza, a los argentinos. Ese episodio reavivó la discusión sobre cuántos dólares debe juntar el BCRA y si conviene modificar la política monetaria.

Reservas y desinflación, dos carriles separados

Para Galiani, el problema es que la discusión sobre las reservas quedó atada a otra pregunta: cómo hacer que la economía vuelva a crecer. Según explicó, hay dos posturas enfrentadas. Una sostiene que la recuperación exige un tipo de cambio real más alto y, por lo tanto, que el Central compre dólares a cualquier costo, incluso emitiendo pesos sin esterilizar y con más inflación. La otra prefiere priorizar una desinflación rápida y que el BCRA compre menos o directamente deje de hacerlo.

El economista no se ubicó en ninguno de los dos extremos. Su propuesta es conservar el ritmo actual de compras de divisas o incluso elevarlo, aprovechando el superávit comercial previsto para el año próximo, pero sin poner en riesgo la baja de la inflación.

"Mi postura es mantener el ritmo de compras de reservas, o incluso aumentarlo, pero siempre cuidando que eso no comprometa la desinflación", afirmó.

La clave, según su lectura, es separar la acumulación de reservas de la política monetaria. El Central puede adquirir dólares sin que eso derive en una expansión de pesos incompatible con el objetivo de seguir reduciendo la inflación.

El peso, la energía y el superávit

Consultado sobre si el BCRA está conteniendo el tipo de cambio para favorecer la desinflación o si su evolución responde a un superávit comercial mayor al calculado, Galiani admitió que es difícil determinarlo. Pero señaló que la economía argentina está atravesando cambios profundos que alteran el tipo de cambio real de equilibrio.

Mencionó el desarrollo de la energía y la minería como factores que podrían explicar un tipo de cambio real de equilibrio bastante más bajo que en el pasado. A eso sumó los números del comercio exterior: este año la Argentina tendrá un superávit comercial superior a USD 20.000 millones y también un superávit de cuenta corriente en la balanza de pagos. Para el año próximo se espera un saldo comercial aún mayor.

También subrayó que los términos de intercambio son favorables. Cuando mejoran, el tipo de cambio real de equilibrio tiende a apreciarse. Por eso, si se corrigieran las comparaciones históricas por ese factor, probablemente el peso no estaría tan apreciado como parece. Mencionó además cálculos que ajustan el tipo de cambio real histórico por productividad, aunque la entrevista no profundiza en esos resultados.

El límite político

Galiani insistió en que la transformación económica que impulsa el Gobierno requiere tiempo y continuidad. En ese marco, consideró que una alianza política amplia es clave para sostener el rumbo y crecer, aunque no detalló qué fuerzas deberían integrarla.