La final de inferiores de la Liga de Punilla entre Huerta Grande y La Cumbre no se definió con fútbol. Cuando el partido ya había terminado, integrantes de ambos planteles se trenzaron a golpes en pleno campo de juego de la cancha de River de La Falda, según trascendió. La trifulca incluyó corridas y también involucró a familiares de los chicos que habían disputado el encuentro.
Un cierre que opacó la definición
Lo que estaba previsto como el broche deportivo del certamen juvenil quedó tapado por la violencia. El choque entre jugadores y allegados se produjo después del pitazo final, cuando la tensión acumulada por la definición se trasladó fuera de las reglas del juego.
El torneo reúne a chicos y jóvenes de la región, por lo que el episodio reabrió el debate sobre los comportamientos en las tribunas y en el entorno de los planteles formativos. La pelea no solo interrumpió el cierre de la competencia: también dejó una imagen que contrasta con el objetivo de formación que tienen estas categorías.
Violencia que se repite en el fútbol de inferiores
No es la primera vez que una definición de divisiones juveniles termina empañada por incidentes. La Liga de Punilla es una de las competencias regionales con más actividad en el interior cordobés, y sus finales suelen convocar a una cantidad importante de público, entre ellos padres y familiares de los protagonistas.
El episodio de La Falda se suma a otros antecedentes de conflictos en canchas del interior provincial, donde la presencia de adultos en los bordes del campo suele ser un factor de riesgo cuando los ánimos se caldean.
Las autoridades de la liga no se pronunciaron públicamente sobre lo ocurrido hasta el momento. Tampoco trascendió si habrá sanciones para los clubes o para los involucrados en la pelea.